LA RELACIÓN DEL CONSUMISMO CON LA SALUD MENTAL EN UNIVERSITARIOS DEL DEPARTAMENTO DE ITAPÚA, DEL AÑO 2010 AL 2013

THE RELATIONSHIP OF CONSUMERISM WITH MENTAL HEALTH UNIVERSITY DEPARTMENT ITAPUA, THE YEAR 2010 TO 2013

María Vanesa Utz (Paraguay)

vaneup@gmail.com

Investigación

ESTUDIO SINCRÓNICO CUALICUANTITATIVO DE 3 AÑOS, CON ACTUALIZACIONES DEL 2010 AL 2013


Recibido: 02/05/2014

Aprobado: 05/05/2014



RESUMEN: Esta investigación sobre el consumo de artículos de segunda necesidad y su relación con la salud mental en universitarios del departamento de Itapúa de la República del Paraguay con datos recogidos desde el año 2010 al 2013; realiza un análisis exploratorio de la literatura existente con el fin de llegar a enunciar, a través de datos bibliográficos y hallazgos estadísticos obtenidos cuantitativamente, los diversos factores asociados al consumo desmedido. 

Analizando las posibles soluciones e intervenciones que los teóricos reconocen como más efectivas frente a la adicción a la compra, se realiza una propuesta dentro de la cual se recalca la incidencia de los hallazgos. Finalmente, se presentan una serie de conclusiones analíticas, promoviendo estrategias preventivas, así como también expectativas que guíen a nuevas investigaciones.

PALABRAS CLAVES: Consumo de artículos de segunda necesidad, consumo desmedido, adicción a la compra, universitario del departamento de Itapúa.

ABSTRACT: This research about the second necessity goods consumption and how it is related and influences the mental health among the university students of Itapua, Republic of Paraguay, with data collected from 2010 to 2013; explores the several factors associated with unmeasured consumption. Accordingly, it is based on the existent literature of the topic and statistics findings that were obtained on a quantitative basis.

By analyzing the possible outcomes and remedies that the authorized authors apply as the most effectives to treat shopaholic this study sets forward its discovery. Finally, a group of analytic conclusions are presented along with preventative strategies that may lead to new researches on this field.  

KEYWORDS: Second necessities pathologic purchase, compulsive and impulsive buying, Itapúa Department students.

 

INTRODUCCIÓN Y DESARROLLO 

El proceso homogenizador que actualmente se vive en todas las sociedades, acompaña al proceso de globalización, entendido éste último, como un fenómeno que se funda en la intercomunicación inmediata superando las distancias geográficas, acercando a las personas, los pueblos, las culturas y los países en cuestión de segundos, producto de los adelantos tecnológicos y comunicacionales, que a su vez constituyen una realidad que lleva en cierta forma a amenazar la identidad de las personas y los pueblos en muchos aspectos como el que se planteará en ésta investigación

 

El factor tiempo y sus múltiples apariencias, son una de las principales características de la sociedad globalizada, así como también la felicidad enmarcada por la posesión de bienes materiales, donde los medios modelan y articulan el imaginario colectivo de los sujetos, transmitiendo que las personas felices son las que poseen o tienen acceso a los mismos; hoy el gusto individual, pareciera definir quién es la persona y el hecho de que una persona tenga acceso al consumo de un producto, va a determinar cuánto de felicidad le será posible alcanzar para llegar a la autorrealización.

Así como la sociedad globalizada ha tenido sus puntos fuertes en relación a los avances tecnológicos, la comunicación global y la universalidad de las culturas, el consumismo parte inherente de ésta, alcanzó una magnitud y complejidad haciéndose cada vez más personal, autónomo e impredecible, aumentando considerablemente las diferencias existentes entre países de primer mundo con muchas riquezas y los países más pobres, generando aún mayor pobreza y un gran desequilibrio social, acompañando un fenómeno complejo de cambio con rapidez, un tinte materialista, deshumanizador, tornando sociedades ensimismadas hasta el punto de carenciar el relacionamiento interpersonal que por excelencia debería enriquecerlas.

Para definir el término “consumo” se podría decir que es la acción y efecto de gastar utilizando todo tipo de productos, significa satisfacer las necesidades presentes o futuras, considerándolo el último proceso económico como una actividad de tipo circular que se retroalimenta. 

El “consumismo”, en cambio se utiliza para explicar la vida ejemplificada por la idea de que valgo cuanto más tengo y más consuma, es el consumo excesivo de bienes y servicios, incentivado principalmente por la publicidad, la predisposición de usar y tirar muchos productos, la baja calidad de algunos productos que lleva a actualizarlos continuamente, la falta de reutilización o reciclados, la cultura y la presión social de los grupos que constantemente genera tener para pertenecer.

Los individuos consumen porque han aprendido a asociar consumo a la felicidad, pues la búsqueda de la felicidad se convierte en el complemento cultural necesario para la implantación del consumo, junto a la insatisfacción emocional, como motor, quizás más importante que convierte al individuo en un consumidor modelo, donde ya no se consumen cosas, sino signos, los cuales asignan un determinado status a quienes los posean. El individuo en su esencia aparentemente no busca un estímulo que sacie, sino algo que se consuma pronto para poder empezar a pensar en otra cosa, aunque sea más de lo mismo, pero como si fuera de nuevo, algo que se acaba y vuelve en eterno retorno.

El consumo es una actividad esencialmente individual, ya que el deseo siempre es propio y la realidad del individuo es subjetiva. La elección es de carácter individual y es el metavalor de toda sociedad de consumo, el valor que jerarquiza y mide a los demás, haciendo atractiva cualquier oferta y gratificando al individuo a través del reconocimiento de tener la capacidad de elección. Acerca de cómo se genera un consumidor, el autor Z. Bauman se refiere al mismo como aquél que utiliza las cosas en general para satisfacer a través de éstas, necesidades y deseos, apropiarse de las cosas destinadas al consumo, agotándolas hasta que el deseo cambia su rumbo y la necesidad está satisfecha.

La sociedad actual ha cambiado la escala de prioridades y necesidades, los medios publicitarios exigen renovar con mayor regularidad todo lo que se posee, aunque esto sea superfluo y no prioritario. No es casualidad que en los últimos años haya crecido la cantidad de programas televisivos de tipo telerrealidad (en inglés reality show) acerca de un cambio completo del guardarropas, apariencia física para generar una nueva imagen, remodelación total del hogar con un equipo de diseñadores, contratistas, etc. para la mejora de vivienda, como tantos otros programas que evidentemente por la gran demanda de audiencia siguen hoy en aumento, donde finalmente todos quedan complacidos, felices y satisfechos por poseer todo lo que deseaban, esto los completa aunque exista un gran vacío existencial u otro tipo de carencia humana.

Se entiende la adicción, como el deseo vehemente para realizar una cierta conducta repetida, la pobre capacidad de controlar la conducta, el estado de ánimo alterado cuando la conducta es impedida o se la suprime y el seguir manteniendo la conducta pese a las consecuencias graves que se evidencia el individuo, motivada generalmente por la búsqueda del placer inmediato y la satisfacción de todas las necesidades a cualquier costo. Las adicciones que se presentan sin sustancias, se denominan actualmente “adicciones comportamentales o psicológicas”, cuando pasan a ser  perjudiciales por la persistencia, la utilización irracional a pesar de los inconvenientes que acarrea o el sufrimiento que desencadenan si no se puede obtener aquello que se desea, perdiendo así la capacidad de controlar la conducta voluntaria.

El consumo desmedido como adicción, se manifieste en la mayoría de los contextos Latinoamericanos, donde las posibilidades económicas son menores que en países más desarrollados y altamente globalizados, por lo que se ha demostrado que éste tipo de trastornos no se evidencian únicamente en los altos estratos socioeconómicos, sino también en grupos con menores recursos, lo cual puede desencadenar en sobreendeudamientos y estragos sociales. 


La oniomanía, definida así por los autores Kraepelin y Bleuler, puede hallarse como “shopaholics” en la lengua inglesa (adicto a las compras)  hoy utilizada por la comunidad científica internacional, para definir la compra compulsiva. Desafortunadamente éste concepto no está establecido como trastorno en la nueva categoría de “Trastornos no relacionados a sustancias” con sus caracterizaciones dentro del DSM -V  (última versión del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales - Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders) pues en el mismo solo está establecida la caracterización del “Trastorno por Juego de Apuestas o Ludopatía” Gambling Disorder en lengua inglesa, como un primer paso hacia la inclusión de las “Adicciones Conductuales” en las clasificaciones categoriales vigentes, que antes estaba enmarcada dentro de la categoría de “trastornos de control de impulsos no clasificados”.

La “oniomanía” responde a los síntomas principales de una adicción conductual como ser, el intenso deseo, ansia o necesidad imparable de concretar la actividad placentera, perdiendo progresivamente el control sobre la misma, hasta llegar al descontrol. Descuido de las actividades habituales, si tener consciencia de enfermedad, poniéndose a la defensiva y negando el problema que padece, así como irritabilidad y malestar ante la imposibilidad de concretar el patrón o secuencia adictiva (abstinencia) e imposibilidad de dejar de hacerlo, pasado un corto período de tiempo; dificultad para tolerar problemas, frustración ante los estímulos físicos o psicológicos desagradables.

La APA (Asociación de Psiquiatría Argentina) sostiene que la compra compulsiva comparte con otros trastornos pertenecientes al espectro obsesivo-compulsivo, la compulsión como acción que ha perdido su objetivo, la sensación de vacío, también característica del trastorno fronterizo de la personalidad, puesto que comprar genera un llenado interior aunque luego sobreviene nuevamente a una carencia. La base de cualquier comportamiento de éste tipo es la compensación de una carencia.

Los individuos con adicción al consumo, presentan rasgos de personalidad con baja autoestima, dependencia, donde la compra es una manera de motivarse anímicamente, de brindarse seguridad, aunque se manifiesten de forma insegura, con indecisión e insatisfacción posterior frente a lo que han consumido.

Recientes investigaciones clínicas[1], han indicado que la oniomanía es una adicción similar a las químicas, ante las investigaciones realizadas que demostraron en los consumidores compulsivos, bajos niveles de norepinefrina[2] o noradrenalina, comparados con consumidores normales. Ésta catecolamina tiene doble función, la de hormona y neurotransmisor, como hormona del estrés, la noradrenalina afecta a partes del cerebro donde se controlan la atención, las acciones de respuesta, impulsos de ira, placer sexual y control de los impulsos. Como la norepinefrina o noradrenalina se secreta en condiciones de estrés o amenaza para generar respuestas, los compradores compulsivos podríamos considerar que compran de forma descontrolada para elevar los niveles de ésta catecolamina. Las deficiencias de serotonina también pueden contribuir a una conducta compulsiva.

El sistema nervioso libera grandes cantidades de dopamina, seguidamente a la incorporación de la compra como sensación de recompensa psicológica, funciona ésta como refuerzo para la repetición de la conducta sucesiva, por la fuerte secreción de éste neurotransmisor. La tolerancia lleva a los sujetos a perder progresivamente tiempo y dinero en las diversas adquisiciones de objetos, el “craving” como la capacidad de controlar el impulso a realizar la acción, la abstinencia que genera un gran malestar.

Desde una mirada psicoanalítica, se reflexiona sobre las circunstancias psíquicas de la cultura de consumo en la constitución de los sujetos en los centros urbanos contemporáneos, donde el consumo compulsivo, es un tipo de compulsión a la repetición, como la característica inherente al devenir humano, con aspecto compulsivo y de insistencia que pasa a ser representante de un deseo de cambio, una búsqueda de lo nuevo.

Se podría decir que la compulsión que llega a ser adictiva, viene de una pulsión o estado de tensión y provoca angustia en el intento de evitarlo o controlarlo, por no conseguir realizar la acción. La angustia se produce cuando hay una ausencia o insuficiencia de elaboración psíquica que lleva al sujeto a estar sometido a una afluencia de excitación de origen interna que es incapaz de dominar, por lo tanto el consumo sustituye vacíos y es un tipo de compulsión a la repetición, entendido como síntoma de un conflicto entre pulsión sexual y realidad, para satisfacer la libido insatisfecha.

Desde una perspectiva sistémica, la sociedad de consumo es fundamentalmente un estilo de vida, un afán de rodearse de objetos y servicios que materialicen frente a los demás la importancia social que se tiene, para ser aceptado socialmente. El hombres es por  naturaleza un ser social, que vive en comunidad con grupos de pertenencia y se halla integrado en diversos sistemas, familiares, sociales, laborales, etc. es por esto que sin duda alguna la conducta de la compra se halla influenciada también por éstos grupos o sistemas.

El sistema ideal es aquel que permite un continuo fluir, no constituye mayor importancia la diferenciación teórica que se da sobre una sociedad abierta y otra cerrada sino que la importancia real está en el sistema mismo y en su cambio constante que permite este pasaje desde una sociedad cerrada hacia otra globalizadamente abierta aunque ésta esté en crisis. Que induzca al cambio continuo, aunque genere miedo por ser situación nueva y desconocida, para lograr gracias a la función de la interacción una constante adaptación; de allí que el repliegue de una sola persona no puede disolver el sistema y esto posibilita que esta persona pueda obtener ayuda de otros, es allí donde el cambio radical y se da la cura.

Desde una perspectiva conductista, es sabido que se limita a lo observable de la conducta como respuesta. Refutando consciencia, coloca en su lugar a la conducta, proponiendo que el comportamiento viene fijado por dos variables como ser estímulos y respuestas, por un lado las primeras son las que excitan al organismo y las segundas son las reacciones a éstos estímulos, es por esto que el acto de la compra propiamente dicho es una respuesta a un estímulo concreto, así el conocer cuál es el estímulo es lo que llevará a controlar la conducta.

Desde la teoría del aprendizaje social de Bandura, el comprar compulsivamente puede interpretarse como incapacidad de autorregular la propia conducta. Esta autorregulación incluye tres subfunciones que son la autoobservación, los procesos de juicio y la autorreacción. Estas funciones se encuentran invalidadas y no se puede controlar su accionar por parte del sujeto.

Desde una perspectiva gestáltica, ésta centrará toda su atención en la percepción, el organismo no tiene sensaciones sino percepciones y es a través de éstas el organismo responde a un estímulo dado. Dentro de la psicología del consumo se podrá inferir entonces que, la repetición del estímulo es válida si ayuda a la comprensión y estructurar  la situación, para que el consumidor organice la significación del objeto, pudiendo cualquier estímulo nuevo modificar la significación que se le ha dado al objeto. Para la compra el proceso perceptivo selecciona, organiza e interpreta otorgando significados.

Latinoamérica se ha sumado a los procesos globalizadores de la economía y la cultura y por ello también ha asumido como propios los valores del modelo económico que sustenta a la globalización, transitando desde una cultura austera hasta la necesidad de satisfacción inmediata de los deseos vividos actualmente.  Aunque a simple vista pudiera parecer lo contrario, los hábitos consumistas en la sociedad paraguaya son un fenómeno relativamente reciente,  el fin de la dictadura en el país que duró 35 años y la consolidación de la democracia por el año 1989, fueron hechos históricos que derribaron los muros que separaban a un país de tercer mundo, originando que, en menos de veinte años, la sociedad se aproximara al ritmo de vida y a las coordenadas de los países globalizados del entorno.

La obtención de lo superfluo ¨el usar y desechar¨ ante el fácil acceso a todo tipo de productos importados de países Asiáticos a muy bajo costo, ha convertido en una norma social el obtener de manera compulsiva todo lo que ofrece el mercado puesto que hay que tener lo que está a la moda y ya no se busca calidad sino cantidad y diversidad.  La utilización del comercio informatizado es reciente en Paraguay, las tiendas virtuales comenzaron sus actividades a partir del año 2.000, predominando a nivel nacional la comercialización de sus productos cuando estos son físicos e internacional cuando son digitalizados; El Comercio vía internet en los países que conforman el Mercosur[3] ingresó sin la existencia de un marco regulatorio preciso dejando a la masa de consumidores en una situación de creciente desprotección, la cual debía ser atendida y regulada por el derecho, es por ello que se establecieron diversas normativas jurídicas para la protección de los mismos.

En Paraguay los derechos de los consumidores se hallan establecidos en la Ley Nº 1334 del año 1998. Esta establece las normas de protección y de defensa de los consumidores y usuarios, en su dignidad, salud, seguridad e intereses económicos (art 1º).  Es así, que en el artículo 6º de esta norma se encuentran disposiciones que constituyen derechos básicos del consumidor, es decir, son reconocimientos que deben observarse, como ser algunos de ellos, la protección de la vida, la salud y la seguridad contra los riesgos provocados por la provisión de productos y la prestación de servicios  considerados peligroso y nocivos.

Se puede decir que el país cuenta con una avanzada legislación que regula los derechos del consumidor, pero la mayoría de las veces estas normativas no son cumplidas por los proveedores de productos y servicios, ni por los anunciantes. La mencionada norma reconoce que la salud debe ser protegida, pero la tendencia del gobierno es velar por la salud a nivel médico, estrictamente hablando y la psicológica o salud mental es un aspecto que se ha olvidado.

Es bueno rescatar que ha habido ciertos avances por parte de los consumidores para precautelar y exigir el cumplimiento de sus derechos. Hoy en día el país cuenta con la ASUCOP (Asociación de Consumidores del Paraguay) que es una entidad civil sin fines de lucro, no gubernamental que hace eco de los reclamos de los consumidores y asesora a los mismos, teniendo como finalidad el promover un consumo sostenible, la protección y defensa de los derechos del consumidor mediante la información y concientización de los consumidores. Lo que podría traducirse en que la sociedad va teniendo más consciencia en cuanto al conocimiento de sus derechos. Además el órgano de aplicación de este cuerpo legal es el Ministerio de Industria y Comercio de la República del Paraguay en su calidad de autoridad nacional y las Municipalidades que por adhesión voluntaria desean integrar y participar, con su dependencia denominada SNIPC (Sistema Nacional Integrado de Protección al Consumidor.) 

MATERIALES Y MÉTODOS

Esta investigación es de tipo transversal, con una naturaleza temporal sincrónica prospectiva de tres años de estudio, de carácter descriptivo exploratorio puesto que se carece de datos y se desconocen los aspectos estudiados en éste área del conocimiento de la salud mental a nivel nacional. La misma fue llevada a cabo en el departamento de Itapúa (de la República del Paraguay) con una población de 523.480 habitantes dentro de los cuales 13.805 son estudiantes universitarios, teniendo un criterio de elegibilidad de muestra aleatoria simple de estudiantes de ambos sexos, del primer al último curso de las carreras de Ciencias Jurídicas, Ciencias Económicas y Ciencias de la Salud y Humanidades, con una representatividad del 5,5% de la población universitaria, siendo un estudio de campo cualicuantitativo.

Se utilizaron como instrumentos de aplicación y recolección de datos, para los resultados cuantitativos con una muestra de 757 estudiante regulares de dos universidades pública y privada (Universidad Católica Nuestra Sra. de la Asunción, Campus Itapúa y la Universidad Nacional de Itapúa) la aplicación del “Cuestionario FACC- II B, Factores Psicológicos de adicción al consumo, hábitos personales de compra y sobreendeudamiento, abreviado para adultos.” así como también “Encuestas autoadministrables” diseñadas por la autora sobre hábitos de consumo. Para los resultados cuantitativos se trabajó con una muestra de 76 estudiantes para los grupos focales (en agrupaciones de 15 estudiantes cada uno) y entrevistas individuales semidirigidas.

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

En relación al primer objetivo específico “Determinar características en cuanto a sexo, edad, estado civil, situación laboral, grado de dependencia económica, posesión de tarjetas de compra, de consumidores.”  Se ha podido observar en cuanto al sexo, que el 66,96% de los estudiantes universitarios en riesgo y patológicos son mujeres frente al 33,04% de sexo masculino, por lo que estos datos pueden equipararse con las investigaciones realizadas en otros países como España, Colombia, Bolivia, México y Argentina, los cuales determinan un mayor índice de consumo patológico en las mujeres. Se ha podido  constatar también, que la edad promedio de los estudiantes universitarios en riesgo y patológicos con porcentajes mayores al 80%, oscila entre los 18 y 25 años, donde más del 85% ha demostrado tener un estado civil soltero, sin hijos, pudiendo responder la falta de autocontrol, responsabilidad económica, atracción por las compras y el gasto en forma impulsiva, a la franja etaria de la adolescencia intermedia. El 80% de la muestra posee tarjetas de crédito, sin embargo no tienen un trabajo estable para sostener sus gastos.

Un 70% de universitarios en riego y patológicos, tiene dependencia económica familiar, aunque un 60% de ellos trabajen y éste trabajo sea remunerado. Haciendo un paralelismo con diversos autores, se podría decir desde la perspectiva Kantiana que solo la razón y la voluntad es lo que permite la emancipación como libertad, así también para la teoría Piagetiana, que propone que la emancipación está ligada a la adquisición de capacidades lógico-deductivas, tanto en dominio intelectual, moral y social, teniendo en cuenta que el hecho de que el individuo tenga una remuneración salarial y ésta le permita subsistir, la emancipación no pasa por una perspectiva específicamente económica, sino de madurez emocional, social y, afectiva.

 


El segundo objetivo específico del presente trabajo de investigación ha sido expresado de la siguiente manera: “Identificar las sensaciones que influyen y propician el consumo masivo de artículos de segunda necesidad en los universitarios, así como las condiciones emocionales asociadas.” Los hallazgos han demostrado que la mayoría de la muestra con un índice del 43,6% compra en primer lugar porque se siente alegre, entre índices del 15% al 20% compra tanto por ansiedad, por necesidad imperiosa de poseer algo y por aburrimiento, todos éstos, sentimientos que conscientemente han sido manifestados por los encuestados. En relación a sus adquisiciones materiales, un 21,9% dijo sentirse satisfechos y felices, así como también previsores ante posibles necesidades. 

El cuarto objetivo específico del presente trabajo de investigación ha sido expresado de la siguiente manera: “Demostrar la relación entre consumidores de riesgo y patológico en cuanto a la conciencia del trastorno y su tratamiento.” Se evidencia un alto porcentaje muestral de 84,7% de estudiantes conscientes de que la compra compulsiva es un trastorno mental que debe ser atendido, así como también llama la atención que un 6% desconoce acerca de ésta temática. Solamente un 5,4% recibió asistencia en relación a éste tema, nuevamente con preponderancia del 79,3% dentro de éste grupo, del género femenino.

El quinto objetivo específico del presente trabajo de investigación ha sido expresado de la siguiente manera: “Comprobar el índice de adicción a la compra, al consumo y al sobreendeudamiento económico, como factores propiciantes del trastorno.” Se llega a la conclusión de que el 91,6% de los estudiantes universitarios de la muestra tienen cierto grado de adicción, donde un 35,9% es de grado medio, un 25,3% es de grado alto, un 24,3% es de grado medio alto y un 14,4% es de un grado muy alto. Siendo los grados alto y muy alto, aquéllos con mayor incidencia en futuros casos clínicos. 

Concordando los resultados de éste objetivo, con lo referido en múltiples investigaciones donde refieren en algunos casos índices de hasta una tres cuarta parte de la población elegida, donde los diferentes grados  dan cuenta que existen casos de riesgo que posteriormente, en el transcurso de unos diez años, se manifiestan como patológicos. Se ha tenido como referencia importante la del autor Javier Garcés Prieto (España) quien refiere que como punto de corte existen problemas graves en una persona, que de hecho puntúe simultáneamente, como alto o  muy alto, las variable B y C, puesto que la variable A no tiene significación clínica, sino social. Por lo que se podría advertir que aproximadamente entre el 29,6% (para la variable B) y el 37,3% (para la variable C) de la muestra, estaría comprendido dentro de éstos rangos como patológicos y futuras consultas clínicas. 

El sexto objetivo específico del presente trabajo de investigación ha sido expresado de la siguiente manera: “Evidenciar la preponderancia que pueda tener el factor socioeconómico, en niveles de adicción al consumo.” El factor asociado a nivel socioeconómico del consumo, los estudiantes universitarios de riesgo y patológicos, no establecen relación alguna entre estudiantes con adicción al consumo y aquéllos que no la padecen, como tampoco entre universidades pública y privada estimando que a ambas asisten dos grupos diferentes de nivel socioeconómico, pero que nada tienen que ver al momento de presentarse el trastorno, reafirmando lo comentado por los profesionales de la salud mental que fueron entrevistados, en relación a que ésta variable simplemente hace que el trastorno sea más evidente por el gasto mayor con sumas elevadas de dinero. 

El objetivo específico número siete del presente trabajo de investigación ha buscado “Indagar si existen diferencias entre grados de consumo desmedido en las diferentes carreras.” Se pudo observar claramente una diferencia en relación a consumo desmedido en diferentes carreras, aunque los porcentajes sean similares. En primer lugar la carrera de Ciencias Económicas con una diferencia de 91,06% en relación a los que padecen la adicción al consumo, en la carrera de Ciencias de la Salud y Humanidades una diferencia de 86,78% y en la carrera de Ciencias Jurídicas una diferencia del 71,66%. Éste dato aparte de curioso, ya que teóricamente los estudiantes de la facultad de Ciencias Económicas deberían ser quienes posean un mayor autocontrol en relación a las compras, gastos y sobreendeudamientos, resultan tener un alto índice por encima de las demás facultades. Se podría abrir un interrogante en relación a ¿Tienen éstos alumnos una desprotección igual o mayor en relación a la información del consumo, su prevención y riesgos? se podría deducir que sí, pese a que en el ámbito económico, son los más expuestos pero a la vez quizás los que menos herramientas posean para enfrentarlo. Este interrogante queda abierto para futuras investigaciones ya que poco y nada se ha estudiado acerca de la diferenciación en cuanto al ámbito profesional o elección de carreras.

Fuente de elaboración de la misma autora

El objetivo específico número ocho del presente trabajo de investigación ha pretendido “Determinar cuál es el índice de consumo desmedido en los estudiantes universitarios del departamento de Itapúa.” Para ello se ha recurrido al análisis estadístico que demostró en forma global que existe un 91,6% de estudiantes con adicción al consumo en relación al 8,5% que no lo padece, un 5% de estudiantes con adicción al consumo en relación a la población universitaria total del departamento y un 0,13% en relación a los habitantes del departamento de Itapúa. Esto habla de un gran porcentaje d

entro de la población total, teniendo en cuenta que la muestra en relación a los habitantes del departamento es del 0,14% dejando un precedente de la necesidad de seguir con éste tipo de investigaciones para comenzar a trazar estrategias preventivas.



Fuente de elaboración de la misma autora                 Fuente de elaboración de la misma autora

El objetivo específico número nueve del presente trabajo de investigación ha pretendido “Conocer la información que tienen los universitarios acerca del consumo y consumismo.” a través de la realización de encuestas cerradas al azar, a 42 jóvenes universitarios (un 0,3% de la muestra de investigación) de entre 18 y 37 años de edad, en la vía pública de la Ciudad de Encarnación, con la finalidad concreta de conocer acerca de las opiniones sobre el consumo, el consumismo y sus influencias en la sociedad.

Se puede sintetizar en el resumen de las encuestas autoadministrables individuales para evaluar Conocimiento generalizado sobre la temática, en relación sobre considerarse consumidor o consumista, la mayoría de las personas se consideran consumistas, es decir que consumen por consumir sin una necesidad aparente, excepto la de satisfacer un deseo; así mismo confunden términos o por el contrario no conocen ninguno de los dos a profundidad, manifestando que de ésta temática poco y nada se habla en la sociedad lo que genera ignorancia. En forma similar se observa un porcentaje significativo parecido al anterior que desconoce la influencia que pueda tener el consumismo en su sociedad porque manifestaron desconocer del tema.

En el ámbito cualitativo, basándose desde la perspectiva psicológica, una de las aproximaciones al estudio de los hábitos de compra ha distinguido entre reflexividad e impulsividad del comportamiento del consumidor, motivando esto la evaluación de estudiantes universitarios, los cuales estaban comprendidos dentro de los índices patológicos en el “Cuestionario FACC- II B” Representando un 10% de la muestra inicial de 757 estudiantes universitarios, para concluir por convergencia y recurrencia los siguientes hallazgos:

El 97% de la muestra, mostró una conducta de compra impulsiva, definida en términos de compra no planificada o compra conflictiva, donde se observa claramente la ausencia de previsión en el acto de consumo y la escasa atención a los recursos financieros disponibles del individuo, así como falta de organización y jerarquización de las necesidades de compra.

Diversos autores han puesto énfasis en los determinantes sociales en la compra impulsiva, señalando el significado simbólico de los objetos elegidos para conformar una identidad social positiva y de los procesos de socialización, en éste caso la muestra se caracterizó por la elección en un 68%  de ropa y zapatos, un 22% consumo de servicios asociados a lo estético y un 10% telefonía celular, lo cual podría analizarse desde la importancia del cuerpo en relación a como el individuo se muestra al mundo desde lo visual y en menor porcentaje si bien el elemento alude a la comunicación, las referencias claramente asociaban el elemento a una estatus por tener un teléfono de última generación en el mercado, característica recurrente en la vestimenta y zapatos de marcas reconocidas socialmente donde manifestaron que lo importante era dejar entrever la marca en la etiqueta visible. 

Algunos autores han dicho que éste momento histórico se caracteriza por la ruptura de patrones de interpretación y percepción de la realidad, hace mucho consolidada y legitimada dando base y sustento a la actual sociedad moderna, con éstos datos se evidencia la nueva concepción respecto al mundo de las cosas, así como la orientación actual de las elecciones, que evidentemente pasaron a tener el status de vehiculizar algún tipo de información sobre los individuos que las ostentan, permiten proyectar instantáneamente a quienes las poseen un grado calificatorio de status social, evadiendo el arduo proceso que lleva la construcción de una identidad.

Como consecuencias manifiestas de la adicción al consumo, hábitos personales de compra y sobreendeudamiento, se han manifestado conflictos de pareja en un 98% por pérdida de confianza, ocultamiento, manejo disfuncional del hogar y poco interés sexual o atracción física e incluso disfunciones sexuales en alguno de mis miembros de la pareja.  En segundo lugar el estrés con un 96% con manifestaciones psicosomáticas de trastornos físicos, disfuncionalidad en el relacionamiento interpersonal y mal rendimiento laboral y en tercer lugar el endeudamiento y problemas legales con un 93,5% de la muestra. El 95% de la muestra refirió tener algún miembro de la familia consanguínea con las mismas caracterizaciones de patología, un 66% refirió que han sido las madres, mostrando una relación disfuncional con las mismas y una imagen paterna de autoridad y rigidez.

Concluyendo ésta investigación, se deja entrever el papel relevante del profesional psicólogo, para abrir camino con futuras investigaciones en el estudio de fenómenos económicos, facilitando así una comprensión más integral de todos los aspectos que en ellos están involucrados, el consumo es un elemento central en la constitución del ser humano, parte esencial del desarrollo como ciudadano y muy relevante en la configuración de la identidad.  Se cuenta con herramientas legales en el País, para proteger a los consumidores, pero pareciera que las mismas no son claras al proteger la salud mental conjugándose con el abandono de la educación de los consumidores por parte del sector público de profesionales en materia de educación cívica y salud mental, frente a los altos índices de patologías en relación al tema.

La comunidad profesional a través de estudios en numerosas áreas, con diversas corrientes y los nuevos aportes al DSM-V ha dado un importante paso inicial para incorporar gradualmente las denominadas adicciones conductuales a las clasificaciones categoriales actuales. Dada su importancia creciente en la sociedad actual, esta inclusión de seguro marcará un hito para que la salud mental mundial le otorgue la importancia que se merece y se continúe investigando a fin de recabar más datos que permitan desarrollar nuevas técnicas y recursos multidisciplinarios para un adecuado diagnóstico y un tratamiento integral.


Bibliografía

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Notas pie de página

[1] Illinois Institute for Addiction Recovery y el Harvard Medical School Division on Addictions, año 2009.

[2] La noradrenalina o norepinefrina es un neurotransmisor de catecolamina de la misma familia que la dopamina. Hormona adrenérgica que actúa aumentando la presión arterial por vasoconstricción pero no afecta al gasto cardiaco, sintetizándose  en la médula adrenal.

[3] Tratado creado en el año 1991 con la finalidad instituir un Mercado Común del Sur, formado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, para comercializar entre dichos países con ventajas aduaneras que generen a su vez crecientes relaciones de consumo internacionales.