EL DERECHO A LA EDUCACIÓN EN SEXUALIDAD EN UNA PROVINCIA DE ARGENTINA: EL DESAFÍO DE FORMAR A LOS DOCENTES

THE RIGHT TO EDUCATION IN SEXUALITY IN A PROVINCE OF ARGENTINA: THE CHALLENGE OF BEING A TEACHER

Marta María Abate Daga            Alicia Berardini (Argentina)

martaabate@speedy.com.ar

Investigación


Recibido: 29/11/2014

Aprobado: 4/12/2014



RESUMEN: El artículo refiere a una línea de investigación iniciada en la Facultad de Educación de la Universidad Nacional de Cuyo - Argentina. Tiene el propósito de evidenciar el proceso seguido en la institución y en la provincia de Mendoza desde la sanción de la Ley Nº 26.150  que establece la implementación del Programa Nacional de Educación Sexual Integral en todas las modalidades y niveles del sistema educativo. 

SUMMARY: The article refers to a line of research initiated in the Facultad de Educación de la Universidad Nacional de Cuyo - Argentina. It aims to show the process followed in the institution and in the province of Mendoza-Argentina since the enactment of Law No. 26.150, wich establish the implementation of the National Comprehensive Sex Education Programme in all forms and levels of education .

PALABRAS CLAVE: Derechos - Sexualidad - Educación -  Formación Docente

 

INTRODUCCIÓN

Comprender la historia de la educación en sexualidad en Argentina exige partir de la premisa que reconoce la sexualidad como una dimensión de la vida cotidiana  resultante de un complejo y extenso proceso de construcción histórico-social. El orden simbólico de cada cultura promueve la coherencia interna de un conjunto de patrones sexuales en base a una articulación entre cuerpo, género, deseo, identidad y prácticas sexuales.

A partir de la constitución del estado moderno la sexualidad ha sido muy profusamente regulada políticamente implicando a diferentes aristas y actores: se inicia en el plano micro-social de las prácticas de crianza y socialización, define un uso-apropiación del espacio urbano y unas fronteras de la sexualidad en la vida privada y se traduce en acciones de gobierno, a nivel macro-social, a través de las políticas públicas en torno al género, la salud sexual y reproductiva, la información y el conocimiento en sexualidad, la diversidad sexual e incluso los derechos por parte del sistema jurídico.

 Las demandas de diferentes grupos y sectores sociales, la asunción de tales demandas por parte del Estado y el desarrollo de políticas públicas en torno a la temática de la sexualidad han instituido algunas dimensiones de la misma en una cuestión de derecho. La sanción de la Ley 26.150, en el año 2006, que establece la obligatoriedad de la educación sexual integral en las instituciones de educación formal, ha puesto a las mismas ante el desafío de reconocer que la sexualidad es constitutiva al ser humano, que entra y sale de la escuela tanto como alumnos y docentes entren y salgan de la misma, que refiere a una multiplicidad de facetas de la vida humana y que se la educa en conceptos, procedimientos y actitudes, aun cuando se tiendan mantos de silencio, ocultamiento y negación sobre la misma. 

La institución escolar es una de las instituciones sociales de mayor peso en la construcción de identidades individuales y culturales. Identidades que siempre estarán ligadas al sexo y la sexualidad, por cuanto no tenemos muchas alternativas de escapar a la posibilidad de que la misma sea reconocida y calificada como femenina/masculina, con las consecuencias que esto implica en términos de formatos corporales, de constitución de la subjetividad evidenciada y auto percibida,  de roles posibles de asumir y de ejercer, de posibilidades y limitaciones para el acceso a la vida social, a derechos y deberes. 

 

Las instituciones educativas, cualquiera sea su nivel y su modalidad, siempre han  educado la sexualidad a través del llamado currículo oculto y en articulación y complementariedad con la familia, las religiones y los medios de comunicación. Lo que se dice y también lo que no se dice, lo que se permite y lo que no se permite, lo que se muestra y lo que no se muestra van dando mensajes muy efectivos  sobre la sexualidad y el modo en que debe ser entendida (Faur, 2007). Por lo tanto en la escuela se enseña y se aprende sobre  sexualidad todo el tiempo, aunque  los diferentes agentes que componen el sistema educativo no  tengan suficiente conciencia de ello y no se percaten de cuánto y cómo educan en sexualidad.

En octubre  del año 2006 fue creado el Programa Nacional de Educación Sexual Integral (Ley Nº 26.150) con lo que se estableció un marco legal y jurídico que estipula el tratamiento pedagógico de la sexualidad de modo obligatorio en las instituciones escolares y la responsabilidad del Estado Argentino de concretarlo de manera sistemática, como temática curricular, transversal y obligatoria, en todos los niveles obligatorios de gestión estatal y privada, y en todas las carreras de formación docente. 

 

DESARROLLO Y METODOLOGÍA

Para quienes somos participes activos de la formación docente argentina, la sanción de la ley nos puso frente a un desafío de gran envergadura: la educación formal tiene el deber de brindar educación en sexualidad y los educandos tienen el derecho de recibir educación en sexualidad. Para que las escuelas y los maestros puedan brindar la educación que deben ofrecer en tal aspecto, necesitan ser capacitados y formados

En consecuencia, desde el rol de docente-investigador, se inició en la Facultad de Educación de la Universidad Nacional de Cuyo una línea de investigación que en la actualidad transita la 4ta etapa de desarrollo. 

En la etapa 2007-09, con el proyecto SECyT 06/H078 se concretó el objetivo de develar lo que los futuros maestros piensan sobre el tema, sin incluir en él la posibilidad de que el  educando sea un sujeto con discapacidad.

Sin embargo, es necesario considerar que si admitir la propia sexuación, pensarla, hablarla, estudiarla, incluirla en la escuela y en el currículo ha sido y es un tema conflictivo, cuando se trata de personas con discapacidad y particularmente con discapacidad o retardo mental, lo es mucho más. Frecuentemente la negación y el temor son las cualidades que tiñen las concepciones sociales sobre la sexualidad de la persona con discapacidad (Amor Pan, 2000).

Atentos a esta situación, en la etapa 2009-11 (Secyt 06/H095) el objetivo fue describir lo que los alumnos que inician su formación docente piensan sobre la educación en sexualidad  para sujetos con discapacidad. 

El marco teórico referencial desde el que se construyeron los datos y su posterior análisis incluyó las conceptualizaciones actuales sobre desarrollo, socialización y educación de la sexualidad (Faur, 2007; Gogna, 2002; Morgade, 2008; Weeks, 1993, 1994,1998; Villa, 2007). El diseño y las estrategias metodológicas siguieron una lógica eminentemente cualitativa de tipo descriptiva-exploratoria. Los datos se obtuvieron triangulando técnicas: metáforas, encuestas y entrevistas en profundidad aplicadas a 100 alumnos en cada caso y fueron procesados y analizados con estrategias y técnicas propias del análisis de contenido

 


El análisis de los datos recogidos en ambos proyectos puso en evidencia que los alumnos que inician su formación docente en la FEEyE-UNCuyo, son portadores de conocimientos construidos desde su experiencia personal, en la vida cotidiana y en el marco de las percepciones, ideas y valoraciones que la sociedad mendocina tiene con respecto a la educación en sexualidad de personas con y sin discapacidad.

En la palabra de los propios alumnos/as, mujeres en mayoría absoluta, aparece muy claramente su acuerdo a lo que la ley 26150 establece y la convicción del derecho de las personas con y sin discapacidad a ser incluidos en lo que la misma establece: educación sexual integral y sistemática en la currículo explicita y formal de las instituciones educativas. Ahora bien, los contenidos que sostienen que debieran incluirse en la currículo escolar remiten esencialmente a aspectos biológicos de la misma e identifican el inicio de la pubertad como el momento más oportuno para implementarla con el objetivo de brindar información y conocimiento para la prevención de embarazos precoces, enfermedades de transmisión sexual y muy particularmente, en el caso de las personas con discapacidad los abusos sexuales.  Esto pone en evidencia  la  primacía y actualidad de los modelos biologista y patologista de entender la sexualidad y un enfoque tradicional y sanitario de educarla. Los futuros docentes fueron educados en un modelo biologista y sanitario y así educarán si no se promueven procesos reflexivos que permita explicitarlos, revisarlos críticamente y articularlos con la perspectiva de un modelo integrador, tal como lo establece la Ley 26.150.

La tercera etapa de la línea de investigación (2011-13-SECyT 06/H116) tuvo por  objetivo describir las modalidades y características de la educación en sexualidad en el nivel Inicial y EGB de escuelas de educación común y especial en la ciudad de Mendoza. Para ello se analizaron proyectos institucionales, planificaciones de diferentes áreas curriculares y de diferentes años de la escuela primaria y el nivel inicial y se realizaron entrevistas en profundidad a docentes y directivos de seis escuelas mendocinas. 

Los resultados evidencian que en las seis escuelas (tres escuelas de educación común y tres escuelas de educación especial) incluidas en el estudio:

los Proyectos Educativos Institucionales (PEI) plantean objetivos y contenidos curriculares que son compatibles con los lineamientos aprobados por el Programa Nacional de Educación Sexual Integral, sin embargo solo dos de las escuelas incluyen programas vinculados a lo establecido por la Ley 26150 

en el  Nivel Inicial los contenidos planificados refieren al conocimiento y exploración del contexto, al conocimiento y el cuidado del cuerpo, el desarrollo de comportamientos de autoprotección aunque sin avanzar de manera progresiva y gradual del Nivel Inicial de 4 años al Nivel Inicial de 5 años. El contenido ausente en todas las planificaciones es “el progresivo reconocimiento de sus derechos y responsabilidades como niños-as y el de los derechos y obligaciones de los adultos”.  

en Primer Ciclo de la Educación Primaria se observan contenidos curriculares planificados compatibles con la propuesta de la ley 26.150 en lengua, matemática, educación artística y educación tecnológica. Los contenidos planificados en  Formación Ética y Ciudadana aparecen en algunas escuelas como grandes objetivos sin graduación por edad y sin especificar la actividad o la metodología con que se trabajará. En el área de Ciencias Naturales en la mayoría de las planificaciones los contenidos previstos en los lineamientos curriculares están ausentes. Si bien en todas las planificaciones se aborda el conocimiento del cuerpo humano y los sistemas que lo componen hay que destacar que no aparece entre los contenidos el sistema reproductor ni los mecanismos de la reproducción humana. 

en Segundo ciclo las áreas que presentan mayor cantidad de contenidos planificados compatibles con la ley 26.150 son Matemática, Educación Artística, Educación Tecnológica y Ciencias sociales. Con menor frecuencia se observan contenidos en Lengua, Ciencias Naturales y Formación Ética y Ciudadana. 

Los contenidos ausentes en todos los niveles son los vinculados al enfoque de género; los derechos de niños, niñas y adolescentes; los prejuicios sociales sobre las capacidades de niños y niñas; el análisis crítico de modelos estereotipados difundidos en los medios masivos de comunicación en relación a los roles de niños, niñas, hombres y mujeres. 

Otra cuestión que se observa en la planificación de todas las escuelas es que los contenidos planificados no muestran una continuidad a medida que se avanza de grado  o nivel. 

Además no aparecen diferencias entre las escuelas comunes y las de educación especial con respecto a ninguna de las cuestiones antes mencionadas.

Las entrevistas realizadas a 64 docentes, 36 de escuelas comunes y 28 de escuelas especiales ponen en evidencia que:

todos los docentes refieren que en las escuelas se presentan muy frecuentemente problemáticas vinculadas a la sexualidad. Mencionan cuestiones tales como: uso constante de `malas palabras´, juegos con mucho compromiso corporal, curiosidad y preguntas, embarazos muy precoces, dificultades de los mismos docentes para resolver estas cuestiones, violencia entre otros. Refieren que se intentan abordajes institucionales y/o individuales de las mismas, sin embargo, no definen con precisión en qué consisten dichos abordajes, salvo la implementación de sanciones o la comunicación a los padres.

directivos y docentes sostienen que “han oído hablar de la ley” pero que no la conocen en profundidad y menos aún los lineamientos curriculares aprobados en el 2008. Seis de las entrevistadas refirieron haber realizado alguno de los cursos referidos al tema educación en sexualidad que impartió la Dirección General de Escuelas de la provincia de Mendoza conjuntamente con el Programa de Salud Reproductiva de la provincia de Mendoza hace unos años atrás aunque no recuerdan haber trabajado con la Ley ni con los lineamientos curriculares. Afirman además, que luego no pudieron transferir a la escuela lo trabajado en los cursos. Cuando se realizó la entrevista a la directora de una de las escuelas especiales estuvieron presentes en la misma un supervisor jurisdiccional y uno regional quienes refirieron que `habían oído hablar de la ley´ pero que no la han leído ni conocen los lineamientos curriculares.

si bien reconocen la necesidad y la urgencia de que niños y jóvenes reciban educación sexual, la mayoría manifiesta vivencias de incapacidad para brindar educación en sexualidad. La justificación es que no han sido capacitados para ello, además, una gran parte de ellos expresan temor a reacciones de padres y familias frente al hecho de que en la escuela se brinde educación sexual. 

Sin embargo una vez que tuvieron conocimiento de la ley 26150 y se les mencionó la existencia de lineamientos curriculares la mayoría mostró mucho interés por conocerla y capacitarse para implementarla. 

En una de las escuelas, al poco tiempo de haberse iniciado el trabajo de campo, se presentó una situación puntual como el embarazo de una alumna 7mo año. La directora pidió ayuda al equipo de investigación y a partir de allí, la escuela pudo direccionar la crisis institucional que se presentó y convertirla en una oportunidad para reflexionar sobre la importancia de la educación sexual. Se generaron los acuerdos necesarios para transformar la necesidad en recurso, comenzando el proceso de institucionalización de capacitación para la educación sexual. 

En la actualidad y producto de las capacitaciones de educación sexual realizadas en el año 2012, entre el equipo técnico-directivo de la escuela y el equipo de investigación se construyó e implementó un proyecto institucional fundado en la Ley 26.150. A partir del mismo a lo largo del año se realizaron una serie de actividades compartidas por directivos, docentes, niños, padres y equipo de investigación que culminó un foro de padres, asesorados por maestros e investigadores cuyo eje fue “Cuidemos a nuestros hijos”. Participaron los mismos docentes y directivos de escuelas de la zona, el director de Salud del Departamento en que la escuela está localizada, uniones vecinales, la Coordinación de Políticas Educativas de la Dirección General de Escuelas de Mendoza y a la Supervisora de la Sección Escolar a la que la escuela pertenece. Esta actividad despertó el interés en promover la multiplicación de la experiencia en otras escuelas de la Sección.

El proceso realizado en y con esta escuela es el origen del proyecto (SECyT 06/H135, 2014-2015): Ley 26.150-ESI: Construcción de proyectos institucionales de Educación en Sexualidad en escuelas mendocinas el que se encuentra en desarrollo actualmente. El objetivo es acompañar y registrar el proceso de construcción de proyectos institucionales adaptados a su realidad sociocultural en aquellas escuelas mendocinas que participaron del proyecto 2011-13 y que asumen la responsabilidad implementar la Ley 26.150. La orientación metodológica continúa la lógica eminentemente cualitativa, de tipo exploratorio-descriptivo de las etapas anteriores pero el diseño ha virado hacia la Investigación-Acción-Participativa. La intención es que cada escuela pueda construir y apropiarse de conocimientos e instrumentos que posibiliten la elaboración de un proyecto institucional que contemple abordar temáticas cotidianas referidas a la sexualidad, género y diversidad en el marco de la Ley 26.150. Desde este enfoque  investigativo se procura la participación real de la población involucrándola en el problema de la educación en sexualidad, con el triple objetivo de generar conocimiento colectivo sobre dicha realidad, fortalecer la escuela y promover la modificación de las condiciones que afectan la vida cotidiana de la comunidad educativa (Sirvent, 2010).

PARA CONCLUIR 

Atravesamos una época en la que convenciones y tratados de nivel internacional y las  leyes nacionales ofrecen marcos institucionales para la concreción de derechos humanos que suponen el reconocimiento de una serie de principios, cuya finalidad última es el respeto universal de las personas, sin ningún tipo de discriminación, y que resultan relevantes para orientar la educación en cuestiones de sexualidad y salud.

Pero para que esto sea realmente efectivo debemos poder enfrentar desafíos y tensiones entre sexualidad y escuela, lo que nos obliga a pensar aquello que produce y se produce en la escuela con sus efectos sobre las subjetividades, tanto a partir de decisiones explícitas (plasmadas en diseños curriculares, planificaciones, proyectos formulados, acciones educativas cotidianas intencionalmente realizadas, etc.) como en la forma de acontecer institucional implícito (lo cotidiano que circula en palabras, gestos, aprobaciones o rechazos en relación con las situaciones e identidades de los sujetos, conflictos emergentes en torno a la sexualidad y los vínculos, situaciones de discriminación, contenidos negados, conocimientos silenciados o sesgados, pedagogías implícitas, etc.).

El lugar de la sexualidad en las instituciones educativas no deja de convocarnos, de solicitarnos, de conmover nuestros lugares de adultos, de producir debate y, afortunadamente, de conducirnos a reflexionar sobre la sociedad que queremos, la escuela que anhelamos, los/as niños/as y adolescentes con quienes trabajamos, pero fundamentalmente a plantear y reformular nuestros posicionamientos personales y profesionales. Es un lugar donde se entraman innumerables conceptos, ideas y valorizaciones, saberes no reconocidos como tales, conocimientos y opiniones, mitos y prejuicios, enseñanzas y aprendizajes escolares y extraescolares, creencias, convicciones personales y profesionales que fundamentan decisiones individuales y colectivas.

Una educación inclusiva y de calidad debe incluir, entre sus propósitos, la satisfacción de las necesidades de aprendizaje requeridas para un desarrollo pleno de niños y jóvenes. Por tanto, la sexualidad como dimensión inherente a la condición humana debe (hoy por ley) estar presente en el currículo escolar.

El desafío es, no obstante, de gran magnitud: la variabilidad de la expresión social de la sexualidad y las múltiples posibilidades de creación y recreación de valores y pautas culturales plantea la necesidad de una acción racional, crítica y reflexiva. Las formas de socialización dentro y fuera de la familia y la propia educación formal, transmiten valores, creencias, ideas e información relativos a la sexualidad, los que se entregan de modo no necesariamente consciente y, en muchos casos de manera descontextualizada de las necesidades del sujeto. Por esto, la educación en sexualidad requiere de una actitud reflexiva, que cree condiciones para entender esta tarea como un proceso de aprendizaje colectivo, susceptible de ser analizado y evaluado. En consecuencia, es un objetivo relevante propiciar que la educación en materia de sexualidad sea incorporada de manera consciente en los procesos educativos. La educación en sexualidad, de este modo, puede constituir un aporte no sólo a los procesos de crecimiento de niños y jóvenes, sino también de las capacidades de toda la sociedad para asumir esta dimensión de los procesos de desarrollo humano.

La educación escolar sigue teniendo un cierto valor y poder. Quizá no absoluto, como antaño, sino compartido con otras instancias, pero poder al fin y al cabo. El poder de enseñar, de lunes a viernes, durante tantos días y semanas, tantos meses y años, esos conocimientos, esas destrezas y esas actitudes que organizan las modalidades de entender las cosas, de interpretar lo que ocurre, de indagar sobre las evidencias y a evitar los espejismos y las imposturas de esas evidencias quizá no tan evidentes, a encontrar en la vida cotidiana de las aulas la oportunidad de asomarse al mundo con una mirada distinta a través de los aprendizajes y de las experiencias adquiridas a la sombra de los muros escolares. Es en este contexto en el que tiene sentido incorporar a esa mirada otras formas de entender el mundo y a los hombres y a las mujeres que en él habitan. Por ello, es esencial incorporar a la educación (a sus teorías y a sus prácticas, a las currículos y a los materiales didácticos, al lenguaje y a la vida cotidiana en las aulas y en las escuelas) los argumentos de la equidad entre mujeres y hombres, otorgar autoridad a los saberes, a las ideas y a las actitudes que fomentan el diálogo y la convivencia entre unos y otras y construir un escenario cotidiano en el que sea posible, a través de una adecuada coeducación sexual y sentimental, que unas y otros construyan sus diferentes identidades sexuales y culturales, sin exclusiones y sin privilegios, sin acosos y sin violencias. No es fácil y todo se conjura dentro y fuera de la escuela contra este afán, pero, ¿cuándo han sido fáciles las cosas en la educación?

Bibliografía

Amor Pan. (2003), Afetividade e sexualidade na pessoa portadora de deficiencia mental. Sâo Paulo: Ediçoes Loyola.

Elizalde, S.; Felitti, K. y  Queirolo, G. (coord.) (2009) Género y sexualidades en las tramas del saber. Revisiones y propuestas. Bs As: Libros del Zorzal 

Figari, C. (2007) Sexualidad, religión y ciencia: discursos científicos y religiosos acerca de la sexualidad. Córdoba: Encuentro Grupo Editor.

Faur, E. (2007a). Educación integral de la sexualidad. Fundamentos de Derechos Humanos. Buenos Aires, Ministerio de Educación de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. 

Faur, E. (2007c). Derecho de niños, niñas y adolescentes, desafío para docentes. La educación en sexualidad. El Monitor de la educación, Revista del Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de la Nación, Nº 11- 5ª época. Marzo/Abril 2007.

Foucault, M. (1995) Historia de la Sexualidad. 1. La voluntad de Saber. México: Siglo XXI 12ª. Edición.

Halperin, D. (2000) “¿Hay una historia de la sexualidad?”. En Grafías de Eros. Historia, género e identidades sexuales. Argentina: Edlp.

Ley 26.150- Argentina-Programa Nacional de Educación Sexual Integral 

OMS (2006) Informe sobre la salud en el mundo. Disponible en:   www.who.int/es

Pecheny, M.; Figari, C. y Jones, D. (comps.) (2008) Todo sexo es político. Estudios sobre sexualidades en la Argentina, Buenos Aires: Libros del Zorzal

Sirvent, M.T. (1994) La investigación participativa aplicada a la renovación curricular en Educación de adultos: investigación y participación. Buenos Aires: Libros del Quirquincho

Weeks, J. (1998) Sexualidad. México: Paidós

Villa, A. (2007) Cuerpo, sexualidad y socialización: intervenciones e investigaciones en salud y educación. Buenos Aires: Novedades Educativas.