FORJANDO  AVERSION

FORGING AVERSION

Desconfío de la incomunicabilidad; es la fuente de toda violencia.

J. Sartre

Liliana ANDREA Calderón G.

sciencespijournal@gmail.com

Artículo


Recibido: 15/11/2014

Aprobado: 3/12/2014



RESUMEN: El documento abarca conceptos generales sobre la violencia, describe contextos y situaciones que son el resultado de una respuesta. A raíz de ello, la violencia en principio no es solo una manifestación, es una sentencia en la cual el ser se expresa.

PALABRAS CLAVES: Violencia. Género.  Factores  de riesgo.  Tipos  de violencia. Salud mental.  Comunicación.

SUMMARY: The document covers general concepts about violence, describes contexts and situations that are the result of a response. As a result, violence in principle is not only a manifestation, is a judgment in which the self is expressed.

KEYWORDS: Violence. Gender. Risk factors. Types of violence. Mental health. Communication.

En ocasiones este tema,  encierra muchos matices, lo cual puede ser ilusorio a la perspectiva de cualquier ser humano.

Lo  que busca en principio es ofrecer una interpretación de los aspectos que encierran el término denominado  violencia y porque estamos forjándola.

Sin embargo quizás sea ineludible, las particularidades conspicuas y públicas  que se presentan cotidianamente; naturalmente,  puede encerrar muchos más de lo que mencionare.

Ahora  bien, es indispensable considerar la importancia preliminar de lo que relegamos y es la salud mental[1].

Como es demostrado por su simple definición una de las prioridades básica es la salud mental, y es una de las consideraciones menos relevantes, y uno de los problemas que presentamos cotidianamente, en especial por lo siguiente.

Según la OMS (2009,  pp., 4-5) La salud mental de la población está influida por factores macro sociales y macroeconómicos ajenos al sector de la salud. Las políticas gubernamentales tienen una influencia sobre muchos de estos factores y pueden tener efectos tanto negativos como positivos.

La pobreza, en cuanto es uno de los factores ambientales de mayor adversidad para la salud mental. Las personas que viven en condiciones de pobreza tienen la mayor probabilidad de padecer de estrés y tener una alta prevalencia de trastornos mentales.

La urbanización caótica y no planificada, asociada  con incremento de los trastornos mentales; con ella aumenta de carecer de vivienda adecuada y se acentúan las consecuencias de la pobreza y la exposición a las adversidades ambientales; además, trastoca a los modelos tradicionales de familia y reduce el apoyo social.

La carencia de vivienda: que constituye un riesgo y puede, a su vez, ser consecuencia de los trastornos mentales.

El desempleo: que aumenta el riesgo de depresión y está asociado con el abuso de alcohol y los comportamientos autodestructivos.

Las condiciones laborales: cuyo mejoramiento es esencial para la promoción y preservación de la salud mental de los trabajadores.

La educación: dado su papel es determinante en la futura salud mental de las personas.

La legislación penal y el sistema penitenciario: las personas con ciertos trastornos mentales están en mayor riesgo de entrar en contacto con la justicia, por una parte, la población carcelaria tiene mayores probabilidades que la población general de desarrollar desajustes psicológicos.

Decir que es la simple ausencia de enfermedades, es tan engañoso como no reconocer todos estos elementos que pueden incidir en el bienestar, en cualquier momento; y que es muy frecuente dados los sistemas o políticas que emergen hoy; sin un entendimiento real de la situación de la población en general y sus necesidades. 

 

Pero no solo es el sector público, sino el privado; este es un tema que no debe exclusivamente incidir en  las ciencias sociales y humanas, es una situación que solicita un compromiso general.

Porque  interfiere y determina a cada uno,  dadas las variables que se desarrollen en su contexto; y a veces hay entornos laborales temiblemente tóxicos o nocivos para cualquiera; pero mientras solo sea productivo,  lo demás es añadidura y a nadie le interesa. 

Como esos son los elementos que a diario promovemos, y es inverso a lo que se necesita, implica un gran responsabilidad para todos en preparar-nos para percibir y comprender lo que desencadenamos.

En  algunos buscar herramientas para minimizar los daños y encontrar mecanismos para prevenir en edades más tempranas y fortalecerlos cuando se enfrenten a esos ambientes. 

Desde un punto de vista, es vital; entender qué implica la comunicación en la salud mental, y ¿cómo esto incide en la conducta?

La comunicación,  es un elemento trascendental desde que el individuo se intentó expresar, y si este enunciado es un poco simple, es la razón por la cual el ser humano,  ha buscado la necesidad de establecer redes de interacción.

Según  Habermas (p. 96) manifiesta que la racionalidad no tiene relación con la posesión de un saber, sino con la forma en que los individuos, dotados de palabra y de acción adquieren y emplean un saber.    

Partiendo de esta premisa, es  valioso reconocer que debemos subrayar la incertidumbre esencial que encierra hoy comunicar. 

Normalmente somos conocedores de lo que implica directamente, podemos especificar las variantes que enuncian esto;  y sin embargo, seguimos obviando los términos generales e implícitos que enmarcan el comunicar y con el entonces,  creemos o elaboramos un significado que se ajuste a nuestro contexto.

Si apropiadamente es cierto, es funcional, porque pudo significar esto y dejo de significar aquello, desvincularlo y descomponerlo para nuestros fines es lo que ha tergiversado, en sentidos más difusos, lo que constituye e implica y la reacción que desencadena. 

La comunicación hoy para la sociedad está dirigida a transformarnos en consumidores y usuarios. Por escueto  que parezca, hace sus elecciones basado en sus intereses o lo que cree es una necesidad para sus intereses, a costa de sacrificar su propia economía y bienestar.

Si hay que aceptar, esto es una decisión individual, y muy propia, sus deliberaciones no son auténticas, dentro de su función ideacional, esto le genera una verdadera tranquilidad, que está coordinado por un sistema extrínseco lógicamente estructurado.

Pero ¿qué tiene que ver con la violencia[2]? Para la OMS,  la definición de violencia[3].

La definición comprende tanto la violencia interpersonal como el comportamiento suicida y los conflictos armados. Cubre también una amplia gama de actos que van más allá del acto físico para incluir las amenazas e intimidaciones. Además de la muerte y las lesiones, la definición abarca igualmente innumerables consecuencias del comportamiento violento, a menudo menos notorias, como los daños psíquicos, privaciones y deficiencias del desarrollo que comprometen el bienestar de los individuos, las familias y las comunidades. 


Esta declaración comprende mejor el sentido que refiere  violencia [4]

Dentro de los factores de riesgo y multi causalidad se encuentran, (2009,  pp., 257-267):

1. Nivel individual, caracterizado por las condiciones biológicas y la historia personal.

2. Nivel de las relaciones sociales más cercanas pareja, familia, amigos y compañeros.

3. Nivel de la comunidad el vecindario, la escuela y los lugares de trabajo.

4. Nivel social o de la estructura de la sociedad, condicionado por normas sociales, culturales y legales.

No se puede desconocer al igual que lo anterior, las condiciones de riesgo que la OMS distingue: 

• Competencia de los padres o del cuidado de los niños; refiere a las habilidades o herramientas para que aprenda las normas culturales, y que no incurran en ningún tipo maltrato físicos o psicológicos. 

• La existencia de frecuentes conductas agresivas en el seno de la familia. Cuando esto es un patrón que se presenta en el entorno familiar el niño tiene mayor probabilidad de repetir o utilizar estas conductas como apropiadas. 

• Las mujeres que han sufrido agresiones previas de la pareja, ya sean psicológicas, físicas, sexuales o económicas, son más vulnerables para sufrir de nuevo algún ataque.

• El abuso del alcohol y el uso de drogas se asocian con comportamientos violentos y aunque no son la causa básica favorecen su ocurrencia.

• El porte o posesión de armas, es un factor desencadenante o facilitador ya que aumenta la oportunidad y riesgo de su uso.

• El enaltecimiento de la conducta violenta en los medios de comunicación social son un factor relevante, por cuanto deforma la realidad y fomenta respuestas violentas.

• Los comportamientos violentos sobrevienen en muchos casos como consecuencia de una  forma equivocada  de resolver los conflictos  o de ejercer la autoridad  y el poder sin tomas en cuenta los derechos de las demás personas y normas de convivencia.

• La presencia de factores situacionales  que bajo circunstancias específicas  facilitan la comisión de actos violentos, a veces por personas sin antecedentes de este tipo de conductas. 

Razón por la cual, vivir antes y hoy sigue siendo difícil, aun es más complejo el sentido que necesita el ser para su existir, e incluir en eso a los vínculos,  puede irse en un sentido disgregado, afectando su ser, y el cómo se comunica.

Es por eso que podemos caer en cierta confusión a veces, cuando creemos que solo una acción es violencia, pero no nos detenemos a pensar en todas las multi causalidades y condiciones de riesgo.

Sin contar que en comunicar se encierra mucha violencia. En cada palabra usada en el lenguaje sea o no expresada, se cierran muchos significados, que cuando son dirigidos, a la vez  son erróneamente recibidos;  provocando en medio de todo inseguridad frente a lo que se expresa o quien se dirige y con ello se disgrega y fluctúa las relaciones y vínculos que se forman con-sigo y los otros. 

La noción básica en el comunicar, está configurada en el reflejo de contextos o situaciones que se presentan, por lo tanto todo lo que referimos a nos-otros es en principio determinado por nuestro entorno y eso desencadena una reacción decisiva en algunos casos.

La violencia en fundamento, conlleva a causar mucho perjuicio, tanto para si como los demás.

Hoy no se oye, no se lee ni se ve nada que no sea o tenga un contenido violento;   es la llave de todas las mesas, pues al buscar información sobre lo que sucede en la actualidad solo hay porqué en principio una o muchas personas fueron violentas.

De acuerdo con el informe mundial sobre violencia y salud. Se divide en tres categorías:

Auto infligida: En gran parte del mundo el suicidio está estigmatizado, es decir, condenado por razones religiosas o culturales, y en algunos países el comportamiento suicida constituye un delito castigado por la ley. OMS (2002, p. 23)

         Comportamiento suicida[5]

         Autollesiones

Interpersonal: Se calcula que, en el año 2000, murieron 520000 personas en el mundo a consecuencia de la violencia interpersonal, lo que representa una tasa del 8,8 por 100000. Pero las estadísticas oficiales de homicidios no cuentan toda la historia. Muchas muertes se disfrazan de accidentes o se atribuyen a causas naturales o desconocidas. En la India, por ejemplo, los funcionarios de salud pública sospechan que numerosos fallecimientos de mujeres registrados como «quemaduras accidentales» fueron en realidad asesinatos, en los que los maridos u otros familiares las rociaron deliberadamente con queroseno y les prendieron fuego. En los lugares en los que no se investigan sistemáticamente  los fallecimientos de los bebés o los ancianos, o en los que no se practican autopsias, éstos pueden atribuirse erróneamente a enfermedades u otras causas naturales. OMS(2002, p. 16)

      Violencia familiar o de pareja[6]: Aunque las mujeres pueden agredir a sus parejas masculinas y también se dan actos violentos en parejas del mismo sexo, la violencia de pareja es soportada en proporción abrumadora por las mujeres e infligida por los hombres. En 48 encuestas de base poblacional realizadas en todo el mundo, entre el 10% y el 69% de las mujeres indicaron haber sido objeto de agresiones físicas por parte de una pareja masculina en algún momento de sus vidas. (2002, p. 18)  Violencia contra la mujer[6]

Ver Tabla: Violencia física por parte de un esposo o compañero

Fuente: OMS/OPS. Violencia contra las mujeres. En América Latina y el Caribe. Análisis comparativo de datos poblacionales de 12 países. (p. 22)

o Violencia comunitaria. 

• Colectiva: La violencia colectiva, en sus múltiples formas, recibe mucha atención pública. Los conflictos violentos entre naciones y grupos, el terrorismo de Estado y de grupos, las violaciones como instrumento bélico, el movimiento de gran número de personas desplazadas de sus hogares y las guerras entre bandas son sucesos que ocurren a diario en muchos lugares del mundo. Sus efectos sobre la salud, materializados en muertes, enfermedades somáticas, discapacidades y angustia, son muy amplios.

o Social.

o Política.

o Económica. 

 

La violencia es parte inherente del ser humano, debido a las múltiples causas que se exponen.

El  ser humano ha considerado como opción ser violenta  y responder de igual manera frente a las diversas situaciones. 

Eso no lo exime de responsabilidades, pues no solo es el ser,  quien incide en estas conductas, sino como se percibió, hay violencia social, política y económica. Y eso enmarca a otros sectores. 

Pero la naturaleza de la violencia, puede ser inconfundible bajo parámetros que describe Fromm. 

Para Fromm (1959,  pp. 8-15), hay distintos tipos de violencia:

Lúdica o juguetona: refiere „únicamente al tipo ideal de dichos juegos. En realidad se encontraría con frecuencia agresión e impulso destructor  inconscientes  ocultos  detrás de  la  lógica  explícita  del  juego.  Pero  aun  así,  la  motivación principal en este tipo de violencia es el despliegue de destreza, no la destructividad.

Violencia reactiva: Entiendo por violencia reactiva la que se emplea en la defensa de la vida, de la libertad, de  la dignidad, de la propiedad, ya sean las de uno o las de otros. Tiene sus raíces en el miedo,  y por esta razón probablemente es la forma más frecuente de violencia; el miedo puede ser  real  o  imaginario,  consciente  o inconsciente.

             o Violencia  que  se  produce  por  frustración: Encontramos conducta agresiva en animales, en niños y en adultos cuando se frustra un deseo o una necesidad… Como la frustración de necesidades y deseos ha sido cosa casi universal en la mayor parte de las sociedades hasta hoy, no hay razón para sorprenderse de que se produzcan y exhiban constantemente violencia y agresión.

             o Los celos y la envidia: Los celos y la envidia constituyen una clase especial de frustración. Los produce el hecho de que B tiene un objeto que A desea, o es amado por una persona cuyo amor desea A. En A se producen odio y hostilidad contra B porque recibe lo que A desea y no puede tener. La envidia y los celos son frustraciones, acentuadas por el hecho de que no sólo no consigue A lo que desea, sino que en vez de él es favorecida otra persona.

 

Violencia vengativa: El motivo de la venganza está en razón inversa con la fuerza y la capacidad productora de un grupo o de un individuo. El impotente y el inválido no tiene más que un recurso para restablecer la estimación de sí mismo si fue quebrantada por haber sido dañada: tomar venganza de acuerdo con la lex talionis: "ojo por ojo". Por otra parte, el individuo que vive productivamente no siente, o la siente poco, esa necesidad.

Violencia compensadora: está el impulso hacia el control completo y absoluto sobre un ser vivo, animal u hombre. Este impulso es la esencia del sadismo. el deseo de causar dolor a otros no es lo esencial. Todas las diferentes formas de sadismo que podemos observar se remontan a un impulso esencial, a saber, el de tener un dominio completo sobre otra persona, convertirla en un objeto desvalido de nuestra voluntad, ser su dios, hacer con ella lo que se quiera. Humillarla, esclavizarla, son medios para ese fin, y el propósito más radical es hacerla sufrir, ya que no hay dominio mayor sobre otra persona que obligarla a aguantar el sufrimiento sin que pueda defenderse

Sed de sangre arcaica: En el hombre que busca una respuesta a la vida regresando al estado pre-individual de existencia, haciéndose como un animal y librándose así de la carga de la razón, la sangre se convierte en la esencia de la vida; verter sangre es sentirse vivir, ser fuerte, ser único, estar por encima de todos los demás. El matar se convierte en la gran embriaguez, en la gran autoafirmación en el nivel más arcaico.

Como se puede ver por un lado las causales de la OMS, no se oponen a estas características que están enmarcadas como naturalezas que definen en instancias al ser a actuar en determinados momentos, pero si bien es cierto, el primer pilar esta es el juego, sea consciente o no, destructivo o no. 

Después se presenta como más común la reactiva, frente a lo hostil que es considerado los entornos sea imaginaria o real, pero así mismo constituye una predicción.

Cuando nos comunicamos con-sigo y los otros, estamos  enmarcando un  nivel de contenido y de relaciones de comunicación entre las partes, debido a que quien comunica, emite su mensaje.

Sin embargo, para ser más concretos, el tipo de perspectiva que manejamos es distinta a la que el emisor dirige, razón por la cual el mensaje cambia, y se disgrega entre las partes, por un lado, se presenta una serie de situaciones frente a entornos posiblemente símiles o disimiles y por el otro, nos dedicamos a suponer para evitar una explicación.

Dejando a un lado y volviendo la comunicación  monologal, y si le agregamos la variante de no estar dispuestos a escuchar-nos y al otro, no es accidental que se incurra en estas reacciones y se le conceda más importancia a la acción de violencia, que al factor que lo desencadena. 

Estamos frente a una génesis que de no ser detenida, lo impensado será innegable. 

La violencia puede ser expresada por diferentes tipos, una palabra, gesto, una acción es lo más común; un gesto de un observador hacia otro(a), puede comunicar desde un efectiva violación a su espacio o intimidad, que es vulgar morboso;  hasta una efectiva discriminación o sentencia, de una manera completamente irreflexiva o insensata,  que sobrelleva a una respuesta, de diferentes índoles. 

En qué momento, el ser busco desconocer,  fichar o registrar a otro con una expresión (gesto). En qué tiempo creímos que el otro es para dominar. Cuando ni siquiera se pueden distinguir a sí mismos. 

Una acción claramente lidia con una serie de mensajes, más contundentes y definitivos, que bajo ninguna circunstancia justifica ni debe resaltar su sentir; si bien es cierto en su mayoría parte de eso es en defensa, por frustración, envidia o celos, no alcanza a medir en ninguna proporción el daño causado tanto para si como los otros, o  a quién piense dirigirlo.

Bajo qué circunstancias se consideró que es necesario anular a la persona, mediante el uso de sustancias para desintegrar el rostro de alguien[8]. Si bien esto es un claro énfasis en violencia vengativa, pues al estar en un estado de impotencia e invalidez debe dañar a otro quiere quebrantar a ese ser, y su declaración más evidente es proclamar su mensaje, eso no lo va a ser sentir mejor, su desdicha esta en aquello que lo ahoga y no es externo ni en el otro ser humano.

El uso de la palabra es tan delicado, que aún desconocemos el perjuicio que podemos ocasionarnos y a otros. Ni hablar de todo lo que puede comunicar o reservar un silencio[9] y llegar a ser un acto de dominio, y llegar a ser usado como método de intimidación,  entre otros  elementos.

Los medios de comunicación,  son instrumentos de información que deben tener claro a la vez, que por ser masivos desencadenan reacciones, y por lo tanto sus palabras pueden enmascarar acciones o reacciones violentas, conscientes o no, destructivas o no.

Ni hablar del sexismo[10], Según UNESCO[11]. Este estudio también evidenció que con respecto al uso de fuentes, las mujeres siguen siendo consultadas en las categorías de personas “ordinarias”; por el contrario, los hombres predominan como “expertos”. Una buena noticia es que desde 2000 el porcentaje de notas reporteadas por mujeres comparadas con las reporteadas por hombres se ha incrementado en casi todos los temas (la excepción es en “ciencia/salud”). No obstante, las notas de los reporteros siguen superando a las realizadas por reporteras en todos los temas. Sólo para graficar: los hombres reportean 67% de notas sobre política/gobierno; 65% de notas sobre crimen/violencia y 60% de notas sobre economía.

Como vemos hay una estrecha vinculación entre el comunicar y la violencia.  Y eso es trasmitido en nuestro lenguaje cotidiano. Participen en una conversación mínima entre dos personas o más;  y se advierte manifiesto o no, los mensajes desde disgregados hasta violentos.

Me gustaría profundamente insistir en la estrecha relación que hay entre el comunicar y la violencia, cada una de estas estructuras representa una proporción que a su vez, emana significados, y estima de manera arbitraria o su opuesto, entre lo implícito y su término.

Aunque hay en estos momentos estrategias de acuerdo con la OMS[12], no podemos desconocer, que por un lado la violencia es un tema indispensable y que precisa disposiciones claras no solo en materia de salud pública, sino que es seguro, que si continuamos visualizándonos, como hasta ahora y comunicando a partir de estos fundamentos estamos seriamente condenados a acabar con nuestros vínculos y sistemas de comunicación. 

Para erradicar un  fenómeno como este hay que partir de nuestros principios, y está en la manera del cómo nos manifestamos o transmitimos la información consciente o no, enviamos un mensaje disperso o claro, si bien es solo una percepción franca; requerimos significar entre otras cosas lo que queremos enunciar bajo cualquier circunstancia. 

Ya no es un inconveniente de ausencia o déficit de tolerancia una palabra cuyo sinónimo es aguante, pasividad, resignación, y como tal conlleva a  transigir, doblegarse o conformarse.


Estamos a su vez declarando los agravios, hay adversidades inevitables y evitables; que por más que sean motivo de afectación a la salud mental e indicador de riesgo para violencia, no se pueden disminuir en primera instancia, porque son temas más complicados de lo que parecen.

El desconocerse y a los otros, cada día afecta la salud mental, y cada vínculo que se forma. 

Al quebrantar al otro y disminuirlo, estamos en una ventaja para abusar de los demás.

Es por eso que no debemos abandonar lo principal y es el ser humano independientemente del género, diferencias culturales y demás;  es  su ruptura con la comunicación, de lo contrario la frase de Sartre al inicio, tiene todo el impulso para ser. Y su contenido es un germen nocivo para nos-otros.  

Bibliografía

Fromm E. (1959) El corazón del hombre: su potencia para el bien y para el mal. Ed.  Fondo de Cultura Económica

Calderón L. (2014) En medio de los silencios. Ed. Ediciones PI. 

Fromm E. (1990) Lo inconsciente social. Ed. Paidós

Mattelart A. Mattelart M. (1997) Historia de la teoría de la comunicación. Ed. Paidós. 

OMS (2006) Manual de Recursos de la OMS sobre Salud Mental, Derechos Humanos y Legislación- Sí a la atención, no a la exclusión. ISBN 92 4 3562827. ISBN 978 924 3562827. (Clasificación NLM: WM 34)

OMS (2005) Estudio multipaís de la OMS sobre salud de la mujer y violencia doméstica contra la mujer. ISBN 92 4 359351 X (Clasificación NLM: WA 309)

OMS Violencia contra la mujer. Respuesta del sector de la salud

OPS (2013). Prevención de la violencia: la evidencia. (Clasificación NLM: HV 6625). ISBN edición impresa: 978-92-75-31748-8 (Versión español). ISBN edición electrónica: 978-92-75-31749-5 (Versión español)

OPS (2013) Resumen del informe violencia contra la mujer. En  América Latina y el Caribe. Análisis  comparativo de datos poblacionales de 12 países. Clasificación NLM: WA309DAI

OPS – OMS (2002) Informe mundial sobre la violencia y la salud: resumen. ISBN 92 75 32422 0

OPS Política de igualdad de género. 

PNUD (2013) Informe general de desarrollo humano 2013 – 2014. Seguridad Ciudadana con rostro humano: diagnóstico y propuestas para América Latina. ISBN 978-9962-688-22-8

UNESCO. Por un periodismo no sexista: Pautas para comunicar desde una perspectiva de género en Chile. ISBN 978-956-345-006-4 

Oficina Regional de ONU Mujeres para las Américas y el Caribe. La mirada de América Latina y el caribe desarrollo del milenio y el post-2015

http://www.rcnradio.com/noticias/mas-de-900-casos-de-ataques-con-acido-registra-colombia-en-los-ultimos-diez-anos-127825. Consultado (13/11/2014) 

Notas pie de página

[1] La OMS ha reconocido desde su creación la importancia de los componentes psicológicos y sociales, como lo refleja la definición de salud incorporada en su constitución. Según esta, “no es solamente la ausencia de afecciones o enfermedades, sino un estado de  completo bienestar físico, mental y social”. En efecto la salud mental, la salud física y el funcionamiento social son componentes esenciales de la vida humana estrechamente relacionados e interdependientes. No obstante, en muchos países aún se subestima la salud mental en contraposición con la salud física. (2009, pp. 4-5) 

[2] Violencia: Lat. Violentia. En el hombre carácter del impulso del que no es dueño (pasión, cóleras violentas, etc.,) recurso ilegitimo de la fuerza. Merani (1979)

[3] El uso deliberado de la fuerza física o el poder, ya sea en grado de amenaza o efectivo, contra uno mismo, otra persona o un grupo o comunidad, que cause o tenga muchas probabilidades de causar lesiones, muerte, daños psicológicos, trastornos del desarrollo o privaciones. (2009,  pp. 257 - 267)

[4] Por cada persona que muere por causas violentas, muchas más resultan heridas y sufren una diversidad de problemas físicos, sexuales, reproductivos y mentales. La violencia es una de las principales causas de muerte en la población de edad comprendida entre los 15 y los 44 años, y la responsable del 14% de las defunciones en la población masculina y del 7% en la femenina, aproximadamente. OMS (2002, p. 1) 

[5] Más de 800 000 personas se quitaron la vida en el año 2000, lo que convierte al suicidio en la  decimotercera causa de muerte en el mundo. Las lesiones auto infligidas son la cuarta causa de muerte y la sexta causa de mala salud y discapacidad en la población de entre 15 y los 44 años.  Las tasas de suicidio tienden a aumentar con la edad y alcanzan las cifras más altas entre las personas de 75 años o más. Dentro de cada país, pueden diferir entre los grupos raciales y étnicos, así como entre las áreas rurales y las urbanas. Se producen una media de tres suicidios masculinos por cada suicidio femenino. OMS (2002, p. 24)

[6] En estos 12 países de América Latina y el Caribe, un gran porcentaje de mujeres alguna vez casadas o en unión informaron haber sufrido alguna vez violencia física o sexual de parte de un compañero íntimo, entre un 17,0% en la República Dominicana 2007 y algo más de la mitad (53,3%) en Bolivia 2003. La mayoría de las encuestas han revelado que entre la cuarta parte y la mitad de las mujeres declaraban haber sufrido alguna vez violencia de parte de un compañero íntimo. En cada país, el porcentaje de mujeres que informaban violencia física o sexual infligida recientemente (es decir, en los 12 meses precedentes) por un compañero íntimo resultó inferior al porcentaje de las que informaban haber sufrido esa violencia alguna vez, pero la prevalencia de violencia infligida recientemente por el compañero íntimo era sustancial, entre un 7,7% en Jamaica 2008/9 y un 25,5% en Bolivia 2008.  (OPS. 2013, p. 5)

[7] En los 30 últimos años, la comunidad internacional ha reconocido cada vez más la violencia contra la mujer como problema de salud pública, violación de derechos humanos y barrera al desarrollo económico.1-6 En 1993, en la Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer,1 la Asamblea General de las Naciones Unidas reconoció oficialmente el derecho de la mujer a vivir libre de violencia, derecho que también se reconoció en la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer (Convención de Belém do Pará), de 1994. (OPS. 2013, p. 5)

[8] RCN - Radio. 03/04/2014. El instituto nacional de medicina legal y ciencias forenses revelo que en los últimos diez años, se han registrado 926 casos de víctimas de ataques con químicos o acido en el territorio nacional, de los cuales 471 son mujeres y 455 hombres. Según informe técnico de medicina legal, durante la última década, el año con el número más alto de casos fue el 2008,  con 142 episodios registrados y el principal escenario ha sido la violencia interpersonal.  http://www.rcnradio.com/noticias/mas-de-900-casos-de-ataques-con-acido-registra-colombia-en-los-ultimos-diez-anos-127825. Consultado (13/11/2014)

[9] Calderón L. En medio de los silencios.

[10] Se habla de que hay sexismo en la información cuando la construcción periodística reproduce o crea situaciones de discriminación e inequidad, generalmente afectando mujeres. Este sexismo está presente en los medios de comunicación tal como lo está en las sociedades en que se desarrollan dichos medios. Si en nuestra sociedad hay discriminación y poca valoración hacia las mujeres, las noticias probablemente tendrán el mismo tratamiento. Por un periodismo no sexista: Pautas para comunicar desde una perspectiva de género en Chile. UNESCO.  ISBN 978-956-345-006-4 (pp., 6-7)

[11] Aunque las mujeres constituyen el 52% de la humanidad, el último Monitoreo Global de Medios 2010 “¿Quién figura en las noticias?”, muestra que solamente el 24% de las personas que aparecen en las noticias, dan su opinión o sobre las cuales se lee en las noticias son mujeres. En contraste, más de 3 en cada 4 personas en las noticias son hombres. Los resultados de este estudio, que se hace en 108 países del mundo, también evidencian que del 2000 a 2010 hay un incremento de seis puntos porcentuales de presencia de las mujeres como sujetos de las noticias. Estos lentos avances son señal de que es posible cambiar, pero también que nos estamos tomando mucho tiempo en lograrlo. Por un periodismo no sexista: Pautas para comunicar desde una perspectiva de género en Chile. UNESCO.  ISBN 978-956-345-006-4 (pp., 6-7)

[12] OPS 2013. Prevención de la violencia: la evidencia. (Clasificación NLM: HV 6625). ISBN edición impresa: 978-92-75-31748-8 (Versión español). ISBN edición electrónica: 978-92-75-31749-5 (Versión español)