EL ROL E IMPACTO SOCIAL DE PSICÓLOGO EDUCATIVO EN MÉXICO

SOCIAL ROLE AND IMPACT OF EDUCATIONAL PSYCHOLOGIST IN MEXICO

Pedro A. Fernández Ruíz (México)

fernandez.pedro@uabc.edu

Articulo


Recibido: 27/08/2016

Aprobado: 30/08/2016



RESUMEN: A través del presente escrito se pretende fundamentar el impacto del actuar del psicólogo dentro del ámbito educativo, resaltando la importancia de la profesionalización del psicólogo, así como necesidad imperante de la presencia de la rigurosidad científica en la investigación en psicología educativa que fundamente las acciones encaminadas a la mejora de la educación en el ámbito individual, en el micro-social y macro-social. Lo que posibilita al psicólogo educativo generar diferentes líneas de acción, precisas y especializadas que otorguen a los actores del sector educativo la oportunidad de llevar al éxito los proyectos académicos de los aprendices. Finalmente, los aportes provenientes de la investigación, no sólo referentes a la práctica docente o al proceso de enseñanza aprendizaje sino también a nivel macrosocial, lograrían tener un factor de influencia y efecto en las políticas públicas mejorando la probabilidad de atender las necesidades educativas y resolución de problemáticas sociales.

PALABRAS CLAVE: Psicología educativa, individuo, micro-social, macro-social, impacto social.

ABSTRACT: This article pretends to substantiate the impact of the act of the psychologist in the educational field, highlighting the importance of the professionalization of psychologist and pressing need for the presence of scientific rigor in research in educational psychology that substantiates the actions to improving education in individual,  micro and macro social level. What enables the educational psychologist generate different lines of action, precise and specialized entitling stakeholders in the education sector the opportunity to lead to success academic projects apprentices. Finally, contributions from research, not only related to teaching practice or teaching-learning process but also at the macro level, would achieve have a factor of influence and impact on public policies to improve the likelihood of meeting the educational needs and resolution of social problems.

KEYWORDS: educational psychology, individual, micro, macro, social impact.

 

INTRODUCCIÓN

Es de gran interés para la psicología la comprensión del comportamiento humano y por tanto su control. Esta disciplina encuentra su objeto de estudio en diferentes áreas, tales como; cognición, afecto, actitud, conducta, relaciones interpersonales, emociones, creencias, entre otras, y han sido hasta ahora exploradas a partir de diferentes campos problemáticos. Estos campos hoy en día definen la profesionalización de esta disciplina, tal como, el área clínica, organizacional, educativa, social, y otros. Para fines de este escrito centraremos los argumentos dentro de la psicología educativa y las ciencias de la educación.

Al igual que otra ciencia, la psicología educativa sedimenta sus premisas y saberes en la búsqueda de la verdad, y para ello distingue la relación entre la realidad y el individuo. Los primeros en hablar de esta relación fueron Aristóteles y Platón, quienes consideraron esta asociación como el origen de todo pensamiento. Al igual que ellos la psicología educativa busca conocer la naturaleza de la misma en el contexto educativo. Por ende, conocer y distinguir los contextos del actuar del psicólogo dentro de este ámbito, así como las áreas de oportunidad para la psicología en México es de importancia. 

La psicología educativa como campo disciplinar cobra valor e importancia hasta mediados del siglo XX donde se convierte en prioritario el estudio del  aprendizaje, los procesos subyacentes a este, el proceso evaluativo y los factores propios del individuo o aquellos relacionados a la cultura y factores sociales (Pressley & Roehrig, 2003).

 


Aunado a esto, desde la perspectiva de Hernández (2009), esta disciplina se ocupa de los procesos de enseñanza y aprendizaje, permitiendo ampliar y crear marcos teóricos que tengan como consecuencia la comprensión y la mejora de la educación. En términos más amplios Wittrock (1992; en Wolf, 2010), enfatiza que este estudio abarca los problemas cotidianos de la educación, a partir de los cuales se derivan principios, modelos, teorías, procedimientos de enseñanza y métodos, prácticas de instrucción y evaluación, así como métodos de investigación, análisis estadísticos, procedimientos de medición y evaluación que permiten estudiar los procesos afectivos y de pensamiento de los alumnos, así como los procesos sociales y culturales que se encuentran presentes en las instituciones educativas. 

Por consecuente, el trabajo del psicólogo educativo es considerable siempre y cuando trabaje para el entendimiento de los procesos de enseñanza-aprendizaje desde el orden individual, micro-social y macro-social. Es decir, que sepa evaluar, interpretar e intervenir desde el elemento más básico del sistema de educación hasta su estructura y funciones más complejas. Para tal fin, la labor del psicólogo debe partir de las teorías educativas del aprendizaje donde estudia los elementos constitutivos del sujeto (Individuo), por otra parte, revestir un interés en conocer las relaciones bidireccionales del contexto (Micro-social) y finalmente, tener injerencia  en proyectos de ley y políticas de carácter público y social en educación (Macro-social).

Dado lo anterior, resalta como escenario principal la institución educativa, la importancia del estudio de los procesos de enseñanza-aprendizaje, el marco teórico que emerge o que fundamenta los elementos constitutivos del sujeto en su proceso de aprender (conducta, afecto y cognición); las relaciones interpersonales bidireccionales: alumno-profesor, escuela-familia, alumno-currículo, así como los lineamientos de carácter público y social en educación. Este ámbito es un eje importante para la formación de los individuos, el aporte que hace la psicología educativa trasciende más allá de las aulas, ya que repercute no solo en el desarrollo de los sujetos sino también en el desarrollo de la sociedad misma. El postulado propuesto para este trabajo es reconocer y enfatizar el impacto del actuar del psicólogo educativo, tanto en el orden individual, en lo micro-social y macro-social.

 

SURGIMIENTO DE LA PSICOLOGÍA EDUCATIVA EN MÉXICO

En México la enseñanza de la psicología se formaliza hasta 1937, cuando se ofrece la carrera de psicología en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), posteriormente en 1956 se ofreció el primer doctorado en Psicología en la misma facultad, el primer plan de estudios de la carrera de Psicología con derecho a título profesional se aprobó en 1959. No fue sino hasta 1974 que se obtuvo el reconocimiento oficial a la carrera de Psicología, que daba derecho a los estudiantes a obtener la cédula profesional. Es en la década de los setentas cuando la UNAM crea la Facultad de Psicología donde incluyó como una de las áreas importantes de la profesión a la Psicología de la Educación (Zanatta y Camarena, 2012; Rigo M. Hernández y otros, 2006). Es decir que para nuestro país es un campo de acción joven, que requiere ser explorado y optimizado a mayor profundidad, del tal manera que las prácticas educativas se vean favorecidas por las aportaciones de la psicología en favor de la mejora de la educación.  

 

 

 

 


LA INVESTIGACIÓN COMO HERRAMIENTA ESENCIAL EN EL PERFIL DEL PSICÓLOGO EDUCATIVO

Martínez (2008), menciona que es través de la ciencia como se puede brindar una explicación sobre la complejidad  de los hechos del mundo actual e idear teorías y modelos intelectualmente satisfactorios para las inquietudes humanas Esta se fortalece con las prácticas investigativas que permiten encontrar respuestas a diferentes problemáticas, brindar bases para los postulados teóricos de la psicología dentro del ámbito educativo. Por ende, el psicólogo educativo debe contar con un perfil de investigador que le permita validar sus conocimientos y enseñanzas con fundamentos científicos. Eso permitirá ofrecer herramientas fundamentadas para fortalecer la pedagogía, la didáctica, el diseño instruccional, la motivación, los proyectos académicos, así como la estructura y procesos de la comunidad educativa en general; de no ser así, el profesional de psicología carecería de evidencias y saberes que acrediten su labor y valoricen el impacto de las intervenciones en favor de la mejora del aprendizaje, tal y como lo menciona Schwab (1973; en Berliner, 2006), de una forma muy práctica; un psicólogo educativo examina cuando alguien enseña algo a alguien en un contexto en particular y busca potencializar el aprendizaje de eso que se enseña. Por ende, los psicólogos educativos hacen investigación sobre el aprendizaje y la enseñanza y, a su vez, formulan técnicas y herramientas para mejorar la práctica educativa (Pintrich, 2010).  Esto deja claro la postura epistemológica de esta área de la psicología. 

Ramírez y Weiss (2004), realizaron un estudio en el que analizaron el estado de la investigación educativa en México, encontrando que existe un desarrollo desigual debido a que pocas escuelas normales tienen investigadores o actividades de investigación efectiva en el campo de la educación. Poco menos de la mitad de los estados del país cuenta apenas con uno o dos investigadores dentro de esta área o bien carecen de ellos.

Ello lleva a comprender la situación mexicana actual en materia de educación, la cual se percibe y se vive diversas problemáticas, así como el tipo de acciones que se llevan a cabo, que en su mayor parte, están descontextualizadas y no responden a las necesidades de la comunidad escolar.

 

SOBRE EL QUEHACER DEL PSICÓLOGO EDUCATIVO Y SU IMPACTO SOCIAL

Para conocer el impacto de las acciones que lleva a cabo el psicólogo educativo, es necesario destacar a los actores beneficiarios. Para Fernández (2013), los alumnos, los profesores y el currículo son los tres actores principales, agrega que las funciones emergentes a éstos son las evaluaciones, los asesoramientos y las intervenciones. Dentro del quehacer de psicólogo pueden definirse tres tareas específicas, las cuales se vinculan con cada uno de los actores o agentes educativos antes mencionados.

La primera de ellas implica evaluar cómo los maestros enseñan y cómo los alumnos aprenden, de esta forma se logra obtener información valiosa de dicho proceso, con el fin de retroalimentar a cada parte y así brindar asesoría al respecto (Cabrera, Mendoza, Arzate, & González, 2015). Para poder comprender y llevar a cabo las acciones pertinentes ante las necesidades o problemáticas dentro del ámbito educativo, el psicólogo realizar un diagnóstico valorando a los actores involucrados, para posterior a ello realizar un diseño de intervención, de tal forma lograr aminorar o bien resolver la problemática detectada. Por consecuente, puede inferirse que se encuentra capacitado para describir, correlacionar, analizar, observar o comparar variables influyentes o determinantes para cada sujeto en el contexto escolar donde tiene lugar la enseñanza y el aprendizaje. De esta forma, deslumbrar de forma clara e integrativa la situación actual del grupo poblacional que objeto de intervención. 


Por otra parte, la implementación de lineamientos más que una estrategia particular dirigida a uno o varios actores, es una herramienta que permite fortalecer o reforzar los proyectos académicos de los alumnos, los proyectos pedagógicos y didácticos de los maestros y finalmente al plan curricular, integrando así el plano individual y el microsocial.

Para garantizar una remanencia positiva en los beneficiarios de las actuaciones del psicólogo, éste debe conocer y manejar modelos de aprendizaje, técnicas de enseñanza, de motivación, estrategias pedagógicas para el manejo del salón de clases, principios y técnicas de modificación de la conducta, así como métodos de evaluación diversos (Hernández, 2009). 

Una segunda tarea en el orden micro-social es la de evaluación, diseño, planeación, implementación y seguimiento de programas educativos, al igual que la participación en el diseño de planes y programas de estudio, como en la formación docente y en la calidad educativa, entre otras actividades (Cabrera et al., 2015). Siguiendo esta línea, autores como Joyce & Weil (1985, en Ros, R. Alfageme M. B. y Vallejo R. M., 2006) señalan que un modelo de enseñanza es un plan estructurado que puede usarse para configurar un curriculum, para diseñar materiales de enseñanza y para orientar la enseñanza en las aulas.

Se observa que el nivel de expertise del psicólogo es cada vez mayor a medida que elevamos el contexto social al que atiende. Por supuesto, no debe entenderse esta afirmación como un hecho factico, es una invitación a la diversificación de las tareas del psicólogo en el ámbito de la educación y una reflexión de que sus objetivos escolares deben cubrir de lo particular a lo general y viceversa. 

La tercera tarea concierne a los retos que impactan las políticas públicas, en el sentido regional, estatal y federal; áreas desconocidas por muchos y pensadas como una práctica política pérdida en el discurso y alejada de la praxis, a lugar de reconocerla como espacios de manifestación y consolidación de conocimientos científicos e incluso del sentido común. No es propósito de este ensayo ni punto de debate, pero el psicólogo está obligado como profesionista y como ciudadano a conocer los recursos y herramientas que el estado de derecho le brinda, para que éste haga uso de sus derechos inalienables y aproveche también este contexto para potencializar su actuar profesional, teniendo como consecuencia la mejora de los procesos educativos.

Por tal motivo, Flores (2008), señala la importancia de impulsar la vinculación entre la investigación educativa y las políticas que rigen a la educación. Desde el quehacer científico la psicología educativa tiene mucho que ofrecer a los profesores, escuelas, entidades privadas y públicas así como los gobiernos que deseen que sus ciudadanos logren el éxito académico. 

La construcción, diseño y propuesta de proyectos de ley que sean considerados para atender las necesidades y propósitos de una comunidad, una región, un estado o quizá un país. La psicología educativa puede mejorar de forma significativa la toma de decisiones, las planeaciones, las estrategias, los métodos, las técnicas y entre otros que quieran realizase en los sujetos (individual), grupos, comunidades (microsocial) y elementos simbólicos de representación de naciones o grandes comunidades (macrosocial).

 

DISCUSIÓN

A manera de síntesis, el impacto del quehacer del psicólogo educativo está relacionado con la responsabilidad y compromiso de atender las necesidades y propósitos del ámbito escolar. Este profesional sabe evaluar, interpretar e intervenir desde el elemento más básico del sistema de educación hasta su estructura y funciones más complejas. Es un experto en las teorías educativas del aprendizaje, además de los modelos explicativos e interpretativos de las relaciones interpersonales en el ámbito escolar, sumado a su capacidad de generar herramientas, métodos y técnicas de intervención, como su habilidad y competencia en la generación e implementación de proyectos de ley y políticas de carácter público y social en educación.

Esto nos permite reconocer un campo problemático bien definido, así como los actores o agentes educativos involucrados en el proceso de enseñanza aprendizaje. Por tanto, su campo de acción es tan amplio que tiene la posibilidad de tener un gran impacto en el contexto escolar. Conforme a lo revisado podemos concluir que estos actuares tienen 3 niveles de aplicación; individual, grupal y macrosocial, lo que posibilita generar diferentes líneas de acción, precisas y especializadas que otorguen a los actores del sector educativo la oportunidad de llevar al éxito los proyectos académicos de los aprendices. 

Sin embargo, existen aún áreas y nichos de oportunidad que deben de ser exploradas; una de ellas es la formación del psicólogo educativo, esta debe contar con posgrados dirigidos y especializados en este campo problemático, donde se preparé a los profesionales a atender cuatro propósitos: a) las necesidades psicológicas en el ámbito educativo sean satisfechas por psicólogos educativos; b) se cualifique al profesional en evaluaciones diagnósticas y educativas; asesoramientos psicológicos a alumnos, padres, profesores y autoridades académicas; intervenciones psicológicas de tipo correctivo preventivo y optimizador; c) su profesionalización se de en un posgrado de Psicología de la Educación; y por último, d) que sea un profesional no docente, integrado en la organización del centro (Fernández, 2013). 

Una segunda área de oportunidad es la investigación; es necesario que los investigadores indaguen previamente sobre la calidad de las investigaciones y que realmente formen parte de un cuerpo sólido de conocimientos (Flores, 2008). Buscar realizar aportes al estado del conocimiento no sólo a lo referente a la práctica docente o al proceso de enseñanza aprendizaje, sino también a nivel macrosocial, donde se logré tener un factor de influencia y efecto en las políticas públicas que favorezcan la atención de necesidades educativas y resolución de problemáticas sociales.

Un tercer punto de reflexión es el fortalecimiento de la capacitación y formación docente, donde se capacite al docente y a los alumnos para que tengan la capacidad de aprender y desaprender permanentemente, imaginar y de crear nuevos espacios y relaciones entre los seres humanos en el hogar, la comunidad, el trabajo, el país, la región, así como la capacidad de suscitar una disposición vital solidaria con el entorno social y medioambiental (Jara, 2010). Lo anterior implica ir más allá de una simple capacitación didáctica o pedagógica, donde el actuar del docente este permeado de valores sociales, culturales y formación personal. Hay evidencias de que los nuevos profesores que toman cursos sobre desarrollo y aprendizaje tienen el doble de posibilidad de continuar en el área de la enseñanza e comparación de aquellos que no reciben dicha capacitación (Hon & Carroll, 2003).

Por último, como gran reto queda el promover espacios de voluntad social y política para la creación y promoción de leyes incluyentes y con diferenciación cultural, étnica, social o grupo social, y esto como un deber adscrito al profesional de psicología educativa, pues dando lectura a lo propuesto, no hay otro profesional que tenga la cualidad camaleónica de participar en todos los frentes de la educación con la posibilidad de generar un cambio social.

 


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