LA ESQUIZOFRENIA DESDE LA TEORÍA HISTÓRICO CULTURAL DE LA PSICOLOGÍA DISPARIDAD

SCHIZOPHRENIA FROM THE HISTORICAL CULTURAL THEORY OF PSYCHOLOGY

Ernesto B. Flores Sierra (Ecuador)

ebflores84@hotmail.com

Artículo


Recibido: 10/03/2017

Aprobado: 05/07/2017



RESUMEN: El presente artículo tiene como objetivo plantear una serie de cuestionamientos a la visión clásica de entender la fenomenología de la esquizofrenia, por considerar que la misma, es una visión fragmentaria e insuficiente del fenómeno psíquico, que genera una barrera artificial entre la formación de los procesos psíquicos superiores y la alteración de dichos fenómenos; retomando la tesis de Lev Vygotsky sobre los procesos de interiorización y llevando la misma al análisis de las principales manifestaciones patológicas del trastorno esquizofrénico, es decir las alteraciones de la conciencia, el pensamiento, el lenguaje y la socialización, para proponer una serie de criterios críticos y de preguntas investigativas de cara a la búsqueda de una nueva visión de la esquizofrenia, basada en un entendimiento integral de dicha forma de ser-en-el-mundo, que aporte al desarrollo de una terapéutica centrada en el paciente aplicada al tratamiento de dicha patología mental.

PALABRAS CLAVE: Esquizofrenia, Teoría Histórico- cultural de la psicología, personalidad, lenguaje, pensamiento, consciencia, comportamiento, interiorización.

ABSTRACT: This article aims to raise a number of challenges to the classical view of understanding the phenomenology of schizophrenia, considering that it is a fragmentary and insufficient view of psychic phenomenon, which generates an artificial barrier between formation processes psychic upper and alteration of such phenomena; Returning to the thesis Lev Vygotsky on the processes of internalization and bringing it to the analysis of the main pathological manifestations of schizophrenia, ie disturbances of consciousness, thought, language and socialization, to propose a number of critical criteria and research questions facing the search for a new view of schizophrenia based on a comprehensive understanding of the way of being-in-the-world, that contributes to the development of a patient-centered therapy applied to the treatment of such mental pathology.

KEYWORDS: Schizophrenia, Theory Historical-cultural psychology, personality, language, thought, consciousness, behavior, internalization. 

Existen múltiples teorías que buscan dar una explicación al problema que encierra la etiología y las manifestaciones semiológicas de la esquizofrenia, sin embargo, ninguna de ellas nos ha dado hasta el momento actual una explicación concluyente; por el contrario la psicopatología actual no halla aún una respuesta a este tema que se halle demostrada científicamente, siendo la mayoría de las propuestas teóricas simplemente especulaciones que se sustentan en estudios cuyos resultados distan mucho de ser confirmatorios.

Un estudio detallado de las hipótesis etiológicas nos brinda una serie de herramientas para poder vislumbrar, que la esquizofrenia aún sigue presentando interrogantes fundamentales en torno a su origen y desarrollo, justificando la pertinencia en la investigación psicológica de considerar las dudas planteadas por los antipsiquiatras como Thomas Szasz, o Ronald Laing, respecto a si nos encontramos o no, ante la presencia de una enfermedad real o una forma de ser- en- el mundo.

Las hipótesis biológicas que relacionan la esquizofrenia con alteraciones en el normal funcionamiento de los neurotransmisores, por ejemplo, no han logrado comprobar una relación directa concluyente entre la esquizofrenia y disfunciones en el sistema de la dopamina o la serotonina; los estudios sobre el papel de la herencia, tampoco han arrojado resultados que resulten irrebatibles, y finalmente, los estudios sobre la migración neuronal, o bien los estudios sobre el funcionamiento del sistema neuroendócrino, como más recientes, parecen encontrarse con la misma barrera que los estudios anteriores, la incapacidad de obtener resultados concluyentes.

Por su lado las explicaciones psicológicas tampoco nos dejan del todo satisfechos, pues si bien han tenido un importante desarrollo teórico, tampoco han podido arrojar resultados concluyentes en torno a este tema complejo; tenemos por ejemplo la teoría del “doble vínculo” de Bateson, que ha recibido una amplia aceptación en el campo de la antipsiquiatría por ejemplo; sin embargo, parecería seguir faltando un complemento que asiente dicha posibilidad en hechos científicos que sustenten la explicación psicológica del trastorno esquizofrénico.

Nos encontramos entonces ante una dificultad que parece haberse eternizado en el campo de la ciencia psicológica, y esta dificultad radica en la separación de lo biológico, lo psicológico y lo social; es decir, como plantea Alcaraz Romero (2008), en unos casos la investigación psicológica deja de lado la base biológica y su conformación particular en el caso de la especie humana, o bien deja de lado el factor social como agente estructurante de dicha base biológica, capaz de generar el fenómeno psíquico; esta disociación entre cerebro en tanto base anatómico- funcional y socialización, parecería ser lo que lleva a las distintas corrientes de la psicología que se hallan atravesadas por estos enfoques, a chocar contra la barrera de una dicotomización artificial que impide observar las verdaderas características del psiquismo, obteniendo una visión sesgada del mismo, que evidentemente solo puede arrojar resultados parciales que no ofrecen visiones concluyentes sobre ciertos fenómenos, en especial aquellos que se encuentran en el campo de la psicología patológica.

Frente a este problema de método, encontramos a la visión de la corriente histórico- cultural, como una alternativa de investigación para una comprensión diferente del psiquismo, puesto que dicha concepción pretende romper la disociación entre base biológica y base social; encontrando la relación entre los procesos de desarrollo cerebral y la socialización del sujeto orientada fundamentalmente por la actividad del mismo y el proceso de desarrollo del lenguaje; el pensamiento de Lev Vygotsky, y el desarrollo posterior ejecutado por sus discípulos, fundamentalmente por Alexander Luria, brindan a la psicología clínica de una gran herramienta teórica y metodológica para la exploración de las formas superiores de la conducta y en el caso que nos corresponde, brindan una puerta de entrada hacia una comprensión desde la perspectiva del desarrollo de los procesos psicológicos, de la alteración esquizofrénica. 

Si atendemos a la esquizofrenia como una alteración marcada por una desorganización de la personalidad, que sin embargo, no implica que el sujeto pierda funciones, puesto que hasta donde se sabe el sujeto esquizofrénico conserva todas sus funciones psicológicas y neurológicas. Es importante conocer cómo se produce el proceso mediante el cual, esas funciones que se desarrollan bajo los parámetros de la normalidad y se desorganizan al estructurarse como personalidad, dando origen al aparecimiento de la esquizofrenia en la persona.

Tenemos entonces, que el proceso de desarrollo de las funciones superiores en el sujeto esquizofrénico, hasta donde se sabe, es normal; puesto que no existen evidencias ciertas que el trastorno implique procesos de grave deterioro funcional; sin embargo, la alteración que desintegra la personalidad es la que genera el paulatino distanciamiento de la realidad que experimenta la persona esquizofrénica, proceso de desintegración que significa fundamentalmente un proceso de aislamiento social y aplanamiento afectivo;  se sabe que los rasgos fundamentales y permanentes del cuadro esquizofrénico, no son necesariamente los episodios psicóticos abundantes en sintomatología positiva, sino el estado constante de manifestaciones semiológicas negativas que marca el comportamiento característico del esquizofrénico. Esto implica que el rasgo fundamental de dicha entidad clínica radica en la alteración de los procesos de socialización; el estudio de la conformación del lenguaje y los procesos de socialización, que le permitieron a Vygotsky brindar muchas respuestas a como se produce la formación de los fenómenos psicológicos superiores, pueden darnos también muchas respuestas para entender el proceso mediante el cual aparece la forma de ser- en- el mundo, del paciente psicótico.

Si retomamos la idea fundamental, de que el sujeto es el resultado de la interiorización de los contenidos sociales y el desarrollo subjetivo de los mismos en su propia práctica según sus necesidades y actividades, vamos a encontrar, que todas las formas de ser-en-el-mundo, incluidas las formas que se consideran como patológicas, son resultado de los procesos de socialización; es decir plantear que la enfermedad psicológica, no parta de las mismas premisas que las demás formas de ser-en-el-mundo, consideradas como “normales”, constituye un error de principio; puesto que plantearía la posibilidad de que seres humanos, pudieran conformar su subjetividad de manera particular y extraña a los procesos generales de socialización, de actividad y de las necesidades colectivas que guían la vida y educación de los seres humanos de una época determinada. Por lo mismo, la alteración esquizofrénica, no puede partir sino de los procesos de socialización generales, y es en los mismos, o en relación con los mismos que se debe necesariamente producir el rompimiento con la normalidad.

Ahora bien, si atendemos a la semiología de la alteración psicótica, vamos a observar que uno de los rasgos marcados del comportamiento esquizofrénico, es el aislamiento social y la construcción de una simbolización de la realidad particularmente diferente a la norma social, que se manifiesta como la alucinación y el delirio que estalla en los momentos que se produce el episodio psicótico, y que se mantiene en latencia durante los periodos de permanencia de la sintomatología negativa; es decir el proceso mediante el cual el lenguaje se socializa y permite el desarrollo del sujeto, parecería estar alterado; y el lenguaje egocéntrico, no entraría en relación con los procesos de lenguaje social creando una simbolización particular, no susceptible de crítica.

Por otra parte, los procesos de aplanamiento afectivo fundamentales dentro de la semiología esquizofrénica, nos mostrarían que existe una alteración en los procesos de interacción de conciencia y afectividad, dificultad de expresar los afectos, aunque los mismos no necesariamente no existan, parecería ser el rasgo que determina el embotamiento característico, abriendo otra puerta de investigación relacionada con los procesos de afectividad, voluntad y consciencia.

 


Finalmente, encontramos un tercer eje de análisis en la conformación de los sistemas funcionales en la persona esquizofrénica, si aceptamos la premisa de que la conformación de dichos sistemas se halla determinada por las condiciones de vida y educación de cada sujeto; es importante indagar, como se conforman dichos sistemas en la persona esquizofrénica, cómo se conforman los sistemas funcionales en ausencia de procesos de socialización normal, como influye el lenguaje en dicha conformación si el mismo no es socializado;  y como establecer la acción del segundo sistema de señales al estar psicotizado el sujeto en la conformación de las huellas mnémicas y el reflejo del reflejo.

De esta manera, la reflexión se dirige hacia el proceso de las funciones psíquicas superiores, hacia la forma como, en los casos normales, las mismas se desarrollan, por lo cual hemos observado como referencia para la indagación científica, a los postulados concepción histórico cultural, puesto que el estudio del desarrollo de las funciones psíquicas superiores, será el punto central sobre el que se estructurará el edificio teórico de esta visión del psiquismo, estudio que parte de la crítica a las concepciones tradicionales de la psicología, como el conductismo y el psicoanálisis por considerar que no contaban con un método psicológico apropiado y que eran incapaces de apreciar la complejidad de dicho proceso de desarrollo.

Decimos que la concepción tradicional sobre el desarrollo de las funciones psíquicas superiores es errónea y unilateral porque es incapaz de considerar estos hechos como hechos del desarrollo histórico, porque los enjuicia unilateralmente como procesos y formaciones naturales, confundiendo lo natural con lo cultural, lo natural y lo histórico, lo biológico y lo social, en el desarrollo psíquico del niño; dicho brevemente, tiene una comprensión radicalmente errónea de los fenómenos que estudia(…) Sin embargo todos estos procesos y fenómenos, todas las funciones psíquicas y formas de conducta se estaban estudiando ante todo desde su faceta natural, se estaban investigando desde el punto de vista de los procesos naturales que los forman y los integran. Las funciones psíquicas superiores y las complejas formas culturales de la conducta, con todas las peculiaridades específicas de funcionamiento y estructura que les son propias, con toda la singularidad de su recorrido genérico desde su aparición hasta la completa madurez u ocaso, con todas las leyes específicas a las que están supeditadas, permanecían habitualmente al margen de la visión del investigador.(Vigostky, 2000, p. 12)

En función de lo expuesto en la cita anterior, partimos de la necesidad de realizar una aproximación al fenómeno esquizofrénico, entendiendo la complejidad de los procesos culturales que subyacen a su aparecimiento, realizando una lectura de la conformación de la subjetividad esquizofrénica, investigando la misma desde los procesos de desarrollo que nos permitan entender la conformación de los fenómenos superiores de la conducta, buscando con esto desentrañar y develar qué fenómenos de dicha construcción sociales, determinan el aparecimiento de una personalidad esquizofrenizada.

Siendo así vamos a partir de la definición más universal de esta forma particular de alteración del psiquismo, la definición que nos ofrece la Organización Mundial de la Salud:

Un grupo de psicosis que presenta un trastorno fundamental de la personalidad, una distorsión característica del pensamiento, con frecuencia un sentimiento de estar controlado por fuerzas ajenas, ideas delirantes que pueden ser extravagantes, alteraciones de la percepción, afecto anormal sin relación con la situación normal y el autismo(Paladines, 2008, p. 282).

Tenemos entonces que la alteración fundamental de la esquizofrenia radica en la personalidad, es decir en la estructura dinámicamente estable que actúa como eje regulador del comportamiento; es por lo tanto una estructura psíquica que se conforma en los procesos de vida y educación del sujeto, quedando planteado, si nos atenemos a esta definición que la alteración de la personalidad esquizofrénica, no sería el resultado del simple funcionamiento biológico de la estructura cerebral, sino que necesariamente tendría que ver con todo el proceso histórico- psíquico de cada sujeto, hasta que terminaría dándole forma a una estructura que despliega las capacidades, funciones y procesos de cada persona de manera alterada. 

Al ser una alteración de la personalidad, debemos considerar que el trastorno de dicha organización psíquica superior, sería el factor fundamental que permite el aparecimiento del cuadro psicótico,  considerando además que la esquizofrenia por lo general comienza a manifestarse marcadamente a partir de los 18 a 20 años, es decir la edad donde se considera que la personalidad se termina de estructurar; estaríamos encontrando una fuerte relación entre la estructuración final de la personalidad normal, y la desintegración de la misma que experimenta el paciente psicótico.

El pensamiento alterado, que sería el segundo criterio semiológico universal, nos remite de la misma manera, a las funciones superiores del comportamiento; no estamos tratando de una reacción refleja simple, sino de un proceso superior donde se articulan las más complejas formas de actividad cerebral, desarrolladas en los procesos de socialización; investigar cómo estos procesos se distorsionan generando las alteraciones de la cognición, la percepción, etc. características de la esquizofrenia, nos abre la puerta a la comprensión del proceso mediante el cual, la persona distorsiona su cognición hasta el punto de romper con la realidad.

Este análisis implica una visión compleja del fenómeno alucinatorio, puesto que las alucinaciones y los delirios no son simples experiencias sensoriales, sino que involucran las cogniciones del sujeto sobre realidad, es decir la alucinación como fenómeno sensorial, se halla ligada de manera indisoluble al delirio, como fenómeno del pensamiento:

Las alucinaciones no son puramente experiencias sensoriales, toda vez que el individuo que las experimenta debe creer que son verdaderas cuando no lo son, de acuerdo a la definición clásica: Si alguien escucha una voz y sabe que esa voz no es “real”, no estaríamos técnicamente frente a la alucinación, de acuerdo a los estándares de los textos de psicopatología. Esta experiencia, la de una persona que tiene claridad respecto de que se trata de una alucinación, es generalmente referida como una pseudoalucinación. Aunque estos términos son algo arbitrarios, el concepto general sostiene que hay un componente cognitivo en una alucinación. Uno experimenta algo sensorial y cree que es real, cuando no lo es. Esto lleva a la conclusión de que el delirio, síntoma psicótico expresado en el pensamiento, es necesario para que haya una alucinación, y por ello todas las psicosis descansan en la presencia del delirio. (Ghaemi, Nassir, 2008, p. 231).

Tenemos de esta manera, que no basta con la visión simple que refiere la presencia de alteraciones sensoriales, sino que la esquizofrenia radica básicamente en una alteración cognoscitiva; que además hasta donde se conoce no responde a una alteración de la base biológica funcional específica (como en el caso de una demencia vascular, por ejemplo); la alteración del pensamiento, no radica en una destrucción o alteración del tejido cerebral, o en un mal funcionamiento del mismo; es necesario entonces, buscar la alteración superior, en el proceso de formación de las funciones más complejas, como aquellas que se hallan directamente relacionadas con la cognición, sino corremos el riesgo de caer en un análisis biológico fragmentario, de un hecho que requiere un análisis social y cultural, puesto que las funciones del pensamiento, parten de la matriz psíquica que genera la interacción social y los procesos de aprendizaje.

El estudio de los procesos de maduración de estas funciones, no puede ser tomado como un hecho en sí mismo, aislado de la complejidad inherente al fenómeno psíquico; la transformación del pensamiento normal en un delirio, es un  proceso que transcurre necesariamente a la par de todos los fenómenos cognitivos considerados normales, es decir, es un proceso cuyo análisis requiere partir de una concepción cualitativamente diferente; es decir una comprensión que abarque el delirio como un proceso complejo donde incurren los factores sociales y culturales que conforman el psiquismo en sus dimensiones superiores, y que además se halla en relación con la formación de todos los demás procesos psicológicos.

La conducta esquizofrénica, que sería el otro aspecto que nos corresponde analizar, necesita ser abordada como una construcción histórica subjetiva, y no simplemente como la manifestación patológica biológica automática de una especie de disfunción en los procesos de neurotransmisión; sino que nos remite a la forma cómo se desarrolla en general la conducta, para poder analizar en qué momento la conducta del sujeto esquizofrénico, se vuelve marcadamente alejada de la realidad; conociendo que dicho proceso de regulación conductual se establece con el desarrollo lingüístico del niño:

 

Antes de llegar a dominar su propia conducta, el niño comienza a dominar su entorno con la ayuda del lenguaje. Ello posibilita nuevas relaciones con el entorno además de la nueva organización de la propia conducta. La creación de estas formas de conducta esencialmente humanas produce más adelante el intelecto, convirtiéndose, después, en la base del trabajo productivo: la forma específicamente humana de utilizar las herramientas (Vigotsky, 2009, p. 48)

Es decir el proceso de desarrollo del pensamiento, se halla vinculado al proceso de desarrollo del lenguaje y de la conducta, la alteración que sufren dichas funciones obedece por lo mismo necesariamente a una alteración sindronómica compleja, que debe ser estudiada de la misma manera, como parte del proceso de desarrollo general del psiquismo; la alteración esquizofrénica, se halla determinada por una alteración del pensamiento, esa alteración debe producirse en el proceso de desarrollo del psiquismo, y debe obedecer a  las mismas regulaciones e interacciones que permiten el proceso de desarrollo en general de las funciones psíquicas.

La pretensión de separar la conducta del pensamiento y del lenguaje, nos conduce directamente a una laguna práctica, puesto que nos estaríamos enfocando en el comportamiento como hecho aislado sin considerar las condiciones que determinan su aparecimiento; el volver la vista sobre el pensamiento, el lenguaje como organizadores de la propia conducta del sujeto, permite que integremos a todas estas funciones en el concepto de personalidad, sobre la cual se desarrolla el intelecto, en el caso del esquizofrénico, podremos decir que el comportamiento desorganizado se halla determinado por una alteración del proceso del pensamiento, que se manifiesta en el lenguaje característica del psicótico, que nos muestra la presencia de una clara alteración de la personalidad.

El estudio entonces necesita identificar a la esquizofrenia como una alteración de las funciones superiores del psiquismo, y para lograr abordarlas bajo los parámetros adecuados, necesita recurrir  necesariamente a enfocar como se produce la formación de los sistemas funcionales que subyacen en general a todos los fenómenos del psiquismo; y para esto requiere necesariamente enfocar la historia social del sujeto, en este caso la historia social del sujeto psicótico:

Solo cuando dichos aspectos complejos de la actividad psíquica son considerados como operaciones que se forman a lo largo de la historia social del individuo, y que son más tarde incorporados al sistema funcional cortical del hombre, es posible iniciar un análisis científico de las formas superiores de la actividad psíquica. Por esta razón el papel de la comunicación verbal (y, por tanto, el papel del sistema verbal en sí mismo) en la organización de los aspectos más complejos del comportamiento se ha convertido en un modelo a cuya luz se delimita con especial claridad el proceso de formación de los más recónditos recovecos de la actividad psíquica (Luria, 1984, p 10)

Entonces el trastorno esquizofrénico, debe ser necesariamente observado como un trastorno que tiene su origen en lo que Luria llama, la historia social del individuo, en la formación previa de todos los fenómenos que más tarde serán integrados en la personalidad, teniendo como herramienta fundamental la comunicación verbal; recordemos que, el lenguaje, constituye el motor fundamental del desarrollo del pensamiento, el lenguaje en su expresión interna es también el regulador fundamental del comportamiento consciente, por lo mismo, parecería que en la formación del lenguaje como base de todos los procesos psíquicos superiores, radica la base para la formación también del comportamiento alterado de la persona psicótica; puesto que según lo demuestran las investigaciones de Luria, el lenguaje juega un papel fundamental en la formación de las conexiones neuronales que serán la base anatomo- psicológica de la vida mental de la persona.

El sujeto esquizofrénico por lo mismo, y su subjetividad alterada se hallan determinados por los mismos procesos de formación del psiquismo de los sujetos que presentan un comportamiento considerado normal, sin embargo deben existir alteraciones que marquen la distorsión general que determina el aparecimiento de la patología; es importante para observar este proceso, la íntima ligazón que encontramos entre los trastornos de personalidad de tipo 1 según el manual de la APA, y la esquizofrenia, lo que nos invita a observar que la personalidad esquizoide se desarrollaría desde etapas tempranas de la vida de la persona, en un momento determinado demarcaría un trastorno de personalidad, y desarrollaría una esquizofrenia.

 

Esto quiere decir que debe existir una forma de personalidad pre- mórbida asociada al cuadro psicótico; lo que es más probable aún si consideramos, que por lo general, tras desaparecer el espectro del brote psicótico, el comportamiento del esquizofrénico de tipo crónico es el comportamiento esquizoide, es decir un patrón generalizado de aislamiento social, restricción de la expresión emocional y baja capacidad para sentir placer, que suele presentarse además en los casos de esquizofrenias residuales, o en pacientes crónicos.

Esta personalidad, por lo mismo constituye el núcleo central del cuadro esquizofrénico, puesto que los brotes psicóticos son episodios ocasionales dentro del curso de la enfermedad, que además suelen remitir con el consumo de antipsicóticos; sin embargo la sintomatología que no desaparece y que por lo general no presenta disminución tras la ingesta de antipsicóticos (inclusive los de nueva generación), es la sintomatología negativa, es decir, el comportamiento esquizoide, cabe preguntarnos entonces si cuando observamos la esquizofrenia estamos observando una patología psíquica clásica, como un cuadro de depresión, por ejemplo, o estamos ante la presencia de una forma de personalidad determinada, que ha sido calificada como patológica; personalidad que se podría definir tomando como referencia a Ronald Laing, como forma esquizoide de ser-en-el-mundo.

Esta forma esquizoide de ser-en-el-mundo al ser el resultado de la interacción dialéctica de la acción conjunta y contradictoria de las funciones psíquicas superiores en desarrollo constante, debe poseer cualidades particulares que revistan una carácter positivo, un carácter potencial y un carácter de desarrollo permanente, que se inicia en la más temprana infancia con los procesos generales de socialización; sin embargo los rasgos semiológicos de la esquizofrenia nos orientan a pensar que en ese proceso de formación, dicha personalidad sufrió un proceso de desintegración, de esquisis. 

Lev Vygotsky, plantea que en efecto existe un proceso particular que explica esta desintegración, sin embargo para poder observar este proceso debemos observar la delgada línea que separa el comportamiento normal con los rasgos patológicos del mismo, puesto que entre ambos no existe una delimitación estricta; sin embargo aquello que en opinión de Vigostky podemos observar con claridad es que las manifestaciones patológicas obedecen a un proceso de desarrollo inverso, es decir encontramos una disgregación de las formas superiores de comportamiento que no es sino una regresión a etapas de desarrollo previas.

Vygotsky plantea entonces, que los delirios, las alucinaciones, las alteraciones de la consciencia y de la personalidad en general, no serían un todo desorganizado y caótico, sino una manifestación generalizada de un estado primitivo del desarrollo de las funciones superiores, que al no encontrarse articuladas en las formas más desarrolladas terminarían disgregándose; apareciendo los rasgos característicos de pensamiento esquizofrénico, como sucede por ejemplo cuando la formación de conceptos es reemplazada por complejos de referencia perceptual que generan una visión distorsionada de la realidad, así como de la propia experiencia del sujeto.

Tomando como referencia dicho proceso, Vygotsky llega a la conclusión de que en el proceso de desarrollo de la esquizofrenia las unidades superiores como por ejemplo los procesos volitivos, se desintegran, siguiendo un proceso similar pero opuesto al proceso de su formación en el tránsito entre la adolescencia y la edad de transición hacia la adultez; y en lugar de aparecer la personalidad como función integradora y reguladora del comportamiento, aparece la personalidad desintegrada del esquizofrénico.

Encontramos entonces que, la esquizofrenia como enfermedad, se originaría en el proceso de desintegración de la personalidad, producto del estado de regresión de las funciones psíquicas superiores hacia formas primitivas, lo que generaría toda la sintomatología asociada a esta alteración; proceso de regresión que debe originarse a nivel neurológico en un proceso de formación alterada de los sistemas funcionales, que en un determinado momento permitiría este proceso de desarrollo alterado regresivo.

Entonces, tomando como referencia las investigaciones de Alexander Luria, en su texto Lenguaje y Comportamiento (1984), sabemos que los sistemas funcionales, base de la actividad superior cerebral, se hallan determinados por las relaciones sociales que el sujeto experimentó en su infancia y que se seguirán constituyendo a lo largo de la vida social del mismo, generando un proceso de desarrollo permanente de nuevas formas de organización de la actividad mental.


En el caso del esquizofrénico, por lo tanto, esta organización de la actividad mental, en lugar de volverse integradora, se vuelve desintegradora, y se constituye una organización de la actividad nerviosa superior con características regresivas, pero siguiendo la argumentación de Luria, dicha configuración tampoco puede ser considerada como innata; entonces, si tomamos en cuenta que las relaciones de lenguaje, son en efecto las generadoras de nuevos sistemas funcionales, debe haber en las mismas relaciones de lenguaje, un patrón esquizofrenizante, que determine el aparecimiento en el sujeto del proceso patológico propio del trastorno psicótico.

Estos sistemas funcionales alterados, como base material del comportamiento nervioso superior regresivo del esquizofrénico, en consonancia por lo planteado por Leontiev en Sobre la formación de las aptitudes (1968), no pueden ser estudiados simplemente como una herencia de carácter biológico, puesto que la estructura cerebral humana si bien tiene un predisposición, solo puede desarrollar sus cualidades específicamente humana en los procesos de socialización, que el autor cataloga como procesos de asimilación de la cultura de toda la especie por el proceso práctica social; tenemos que considerar entonces que existiría una práctica social, en la cual el patrón de asimilación cultural no radique en la actividad orientadora, sino en una práctica desintegradora, una práctica social de carácter esquizofrenizante.

Podemos por lo tanto observar, que la tesis del doble vínculo de Gregory Bateson, pierde al limitarse al núcleo familiar y a las comunicaciones entre el hijo y los padres, puesto que podríamos explorar que dicha relación dicotómica desorganizadora podría encontrarse en la base misma del aprendizaje social de la sociedad actual; compartimos de esta manera la tesis de Leontiev donde afirma que en la sociedad moderna existiría una dicotomía, una alienación entre las construcciones sociales- culturales y la posibilidad de acceder a las mismas, un doble vínculo social, en la cual el sujeto es desintegrado por su participación general en el proceso de aprendizaje social, al mismo tiempo que es víctima de una exclusión del mismo:

En tales condiciones, todo lo existente tiene para los hombres un doble aspecto. Tiene un doble sentido no sólo en el mundo de los fenómenos que circunda a los hombres y que ha sido creado por ellos mismos, sino también su propia actividad, su conciencia, que adquiere rasgos unilaterales, “desintegrantes”. (Leontiev, 1968, p.35)

 

CONCLUSIONES

El estudio tanto de la etiología como de la semiología de la esquizofrenia nos orienta hacia la propuesta de la que misma es una desintegración de la personalidad como consecuencia de una regresión de las funciones psíquicas superiores a formas primitivas superadas por el desarrollo del sujeto, que en el momento del aparecimiento de la patología de manera acentuada, significan un proceso de alteración del pensamiento, la conciencia, la percepción, y forman la semiología de la personalidad desintegrada característica del paciente esquizofrénico.

Podemos observar por lo tanto que el origen de la alteración, radica en los mismos procesos de desarrollo que dan origen al psiquismo considerado normal, y que la reducción biologista no nos puede procurar resultados satisfactorios en la explicación del cuadro psicótico y menos en la exploración de la formación de la personalidad esquizoide; y que por el contrario el estudio psicopatológico debe enfocarse en la investigación de las bases que se hallan tras la formación dinámica de los sistemas funcionales alterados que se encuentran detrás de la manifestación psíquica propia de esta disgregación. 

bibliografía

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